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lunes, 23 de diciembre de 2019

Articulista invitado :Agustín Basilio de la Vega

Navidad

Agustín Basilio de la Vega
Cada noche buena y en especial durante el tiempo de navidad, los mexicanos nos felicitamos e intercambiamos obsequios y muchas familias aprovechan la ocasión para reunirse. Esta fecha se ha convertido en una de las más importantes  para el mundo occidental.

En el fondo, la sagrada familia, Jesús, María y José dieron origen a esta tradición que se expandió en el siglo IV por el mundo romano.

 El nacimiento de Cristo es el centro de la celebración aunque con el paso de los siglos se ha degenerado en una temporada altamente comercial en donde Sata Claus y las compras de la temporada, alentadas por los aguinaldos, provocan una espiral de gastos y consumo sin freno.

No obstante, los signos cristianos están allí: el arbolito de navidad es una tradición nórdica que representa al árbol de la vida que es Cristo, fue originalmente adornado con manzanas y velas que representan la luz del mundo, es decir al salvador. Jesús está allí, en el pino verde multicitado en villancicos y que adorna nuestras casas. Esta tradición llegó a América gracias a los anglosajones que colonizaron los Estados Unidos y desde allí se ha expandido al mundo entero.

 De paso hay que decir que la compra de pinos naturales, de plantaciones forestales, es una forma de contribuir con el medio ambiente ya que estimula incrementar el número de hectáreas dedicadas a la siembra de bosques en México y del mundo.

Los nacimientos se los debemos a San Francisco de Asís que hizo el primero de forma “viviente” en el siglo XII. De Italia paso a Europa y gracias a España al mundo entero.

 Hoy en día se hacen de porcelana, pasta, barro, metal blanco, madera, plástico,  resina, paja, tela, fieltro, plastilina etc. Las figurillas representa al “misterio sagrado”, los pastores, los reyes magos,  los ángeles y a los diversos animales como borregos, mulas, burros etc. En muchas partes, hacen representaciones de toda la “historia de la Salvación”.

También, las coronas de adviento representan el tiempo de espera del nacimiento del salvador, las piñatas los siete pecados capitales que hay que romper, las posadas la búsqueda de hogar de los peregrinos sin techo, las pastorelas el intento del mal de alejarnos de Jesús, la estrella de Belén la guía hacia Dios etc.

Hasta Santa Claus está inspirado en San Nicolás, el obispo de  Bari  que vivió en los siglos III y IV y que se distinguió por su generosidad y amor a los primeros cristianos que sufrieron la persecución de manos de los romanos. El mismo estuvo preso y fue liberado por Constantino.

La Navidad, es en síntesis la celebración del nacimiento de Jesús. Este hecho sucedió en Belén y fue en condiciones muy humildes, pobres y ricos fueron testigos y desde entonces el mundo ha cambiado. Hoy tenemos la esperanza de que podemos ser más felices siguiendo el ejemplo de ese niño que cuando creció predicó  con el ejemplo hacer el bien y tratar al prójimo como queremos que nos traten. La paz es posible pero debemos contagiarnos del auténtico espíritu navideño representado en esa imagen de una familia unida por Dios.

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