lunes, 7 de septiembre de 2026


 La Tesorería de Xalapa, bajo la lupa del ORFIS y la ASF


Apenas corren los primeros meses de la administración municipal 2026-2029 y el palacio municipal xalapeño ya resiente un persistente olor a quemado, proveniente directamente de las oficinas de la Tesorería. 

En el Ayuntamiento de Xalapa que encabeza la alcaldesa Daniela Griego Ceballos, el encanto se ha disuelto antes de lo previsto por culpa de la cartera. Quien se suponía que llegaría a poner orden y garantizar una gestión impecable de los recursos, el tesorero Arturo Rivera Hernández, se encuentra hoy bajo la lupa pública y no precisamente por su pericia técnica. La realidad de las finanzas en la capital del estado comienza a rebasar las promesas de campaña y ya prendido las alertas en el Palacio de Gobierno estatal.

Tanto la Gobernadora Rocío Nahle como el secretario de gobierno Ricardo Ahued, reciben todos los días quejas, reportes y hasta evidencias, del mal manejo administrativo en que ha caído el ayuntamiento xalapeño.

Una lista de proveedores y una supuesta complicidad en moches estaría ya en manos del Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS) y de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

El asunto podría estallarle en cualquier momento a la alcaldesa y le sucedería en un momento en que "el horno no está para bollos"... Hasta el secretario besucón, el Dr. Miguel Santiago Reyes Hernández, titular de SEFIPLAN tendría "vela en este entierro"... Se maneja presumiblemente un esquema de sudado de dinero que involucraría a varios ayuntamientos veracruzanos.

Pero regresando a las repercusiones en la capital, debo comentar que para la alcaldesa Daniela Griego, esta ineficacia representa un costo político sumamente alto y prematuro. 

En una gestión que apenas arranca y busca consolidar el sello de la Cuarta Transformación en la capital veracruzana, arrastrar el lastre de una tesorería deficiente debilita la confianza ciudadana y vulnera la gobernabilidad económica del municipio. 

El panorama que enfrenta la oficina de Rivera Hernández es crítico: Una mala administración de recursos que empieza a reflejarse en la parálisis de proyectos operativos clave y, de manera más alarmante, una larga e interminable fila de deudores y cuentas pendientes que asfixian la liquidez del Ayuntamiento; todo esto, en lugar de diseñar estrategias fiscales efectivas de recaudación y saneamiento, la oficina encargada de la recaudación y el gasto parece paralizada ante la burocracia y la falta de un rumbo financiero claro. 



La pregunta obligada en los pasillos de la política local es: ¿Cuánto tiempo más sostendrá la alcaldesa un perfil que en lugar de soluciones, acumula rezagos? El manejo del dinero público exige resultados inmediatos; la curva de aprendizaje para Arturo Rivera ya expiró y las finanzas de Xalapa no se pueden administrar con promesas.

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