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domingo, 5 de abril de 2026


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Kattia y el “chocolate de la muerte”; la Fiscal, Lisbeth Jiménez, encubre                    

Por Edgar Hernández*

 

Esta es la historia del chocolate de la muerte.

Una joven trabajadora de Caminos y Puentes Federales perdió la vida la madrugada del pasado martes 25 de marzo, luego de injerir un chocolate que le fue obsequiado por un trailero en la caseta de cobro de Acayucan.

Al tomar conocimiento la Fiscalía General del Estado, sin mayor indagación que un supuesto análisis de laboratorio de otra pieza de chocolate no comido por la víctima, identificada como Kattia Josselyn Bartolo Luis, de 26 años, quien se encontraba laborando en el turno nocturno (de 22:00 a 06:00 horas), determinó que no fue envenenada.

La FGE primero dijo que había sido por un “derrame cerebral”, luego que por un “padecimiento congénito”, para finalmente dar concluir aduciendo un “paro cardiaco”.

¿Es que a sus 26 años tan mal estaba?

Caminos y Puentes Federales insiste en que fue envenenamiento, mientras que su padre Sergio Bartolo Morales sostiene que “por negarse a investigar el Fiscal Regional y cerrar el caso a mil por hora dio carpetazo.

“Eso es imposible de creer”, dice a este reportero.

“Mi hija de apenas 26 años era una joven sana que nunca padeció tales enfermedades”, sostiene tras adelantar que irá hasta las últimas consecuencias.

“Si no me hace caso la gobernadora Rocío Nahle acudiré a instancias internacionales a quienes mostrare la otra parte de la historia, la del chocolate envenenado; demostraré asimismo que el forense no realizó una autopsia real sino que  la abrieron y minutos después la mal cosieron como si fuera un cerdo y… ¡Así me la entregaron!”.

 De acuerdo a los videos de CAPUFE y una testigo en las casetas de cobro, alrededor de la media noche de ese 25 de marzo, un trailero le entregó dos chocolates tras pagar el peaje.

“Luego, a las 3:28 am, se le apetece uno de los chocolates, y en cuestión de minutos le comenta a la amiga por interfón que “se siente acelerada”.

“Minutos después, prosigue, a las 4:01, pide que la cubran en cabina porque empieza a sentir malestares; se dirige a los sanitarios presentando agitación y fuerte dolor en el pecho por lo que decide acudir a las oficinas a pedir ayuda, llegando sin poder balbucear o decir alguna palabra”.

“Es cuando empieza a convulsionar y sacar espuma blanca por la boca y por versiones de las compañeras de turno refieren que la ayuda de paramédicos tardó en hacerse presente”.

Personal de la caseta le brindó los primeros auxilios, pero ante la gravedad de su estado fue trasladada al Hospital Civil de Oluta, donde el personal médico les dijo “que ya era demasiado tarde porque la paciente llegó sin signos vitales”.

Al tomar conocimiento del caso, se presentó la Perito Mónica Hernández de la Fiscalía de Acayucan, quien, con señado fastidio, le dijo al papá, que todo apuntaba a una “muerte natural” por enfermedad hereditaria, cosa que rechazó de manera airada.

Le exigió al Fiscal asimismo que se hiciera el seguimiento del tráiler que también se presume paso por la Caseta 67  de Ixhuatlán del Sureste con rumbo a puerto de Veracruz tal como consta a través de las cámaras de Capufe, a lo cual se negó.

“No vamos a hacer escándalo. La instrucción de la Fiscal General, Lizbeth Aurelia Jiménes es no meter ruido al trabajo de la gobernadora con notas rojas”, justificó.

Se procedió a abrir la Carpeta de Investigación ACA/DXX/F5/285/2026 y entregar al padre de la fallecida el resultado de la necropsia y cerrar el caso.

Nunca se revisó en la fallecida el estrago del chocolate que produjo el envenenamiento y muerte prácticamente súbita y se presume que solo se analizó la otra parte del chocolate no consumido por la víctima que le fue entregada, de buena fe por el propio papá a Servicios Periciales.

“Habría que determinar que hay atrás de todo esto -comenta el padre ofendido- ya que, en efecto fueron dos chocolates los que le entregó el trailero a mi hija de los cuales solo consumió uno”.

¿Y el otro?

“Bueno, el otro lo recogió del bote de la basura la mujer testigo que tuvo comunicación con mi hija Kattia en momentos en que se produjo su muerte”.

¿Qué hizo usted con la otra mitad?

“La llevé a un laboratorio particular”.

¿Y?

“El resultado del análisis en mi poder es que el chocolate es que si estaba contaminado con un producto venenoso lo cual posiblemente le provocaría a mi hija la muerte prácticamente instantánea”.

¿Tiene en su poder las pruebas del laboratorio?

“¡Desde luego!”.

La Fiscalía que encabeza Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre, asegura que “bastó con el análisis de uno de los chocolates -el que no consumió- para concluir que “no hubo envenenamiento”.

Kattia Josselyn originaria de Ixhuatlán del Sureste, donde era ampliamente conocida, diariamente se trasladaba a Acayucan para desempeñar su labor en la caseta de CAPUFE, donde llevaba varios años trabajando.

Sergio Bartolo entregó a este reportero todo el expediente que se generó tanto de parte de Capufe como de la Fiscalía y el Forense; en todos los casos se da por cerrado el asunto.

¿Y el trailero?

El trailero está ubicado. Se sabe para cual empresa trabaja, que ruta siguió, su estado de desvelo por más de 24 horas manejando sin parar, el contenido de la caja del tráiler de tres ejes que presuntamente transportaba contrabando, las placas superpuestas”.

A todas esas irregularidades habría que añadir “ese coraje que provoca a él y todos los transportistas que viajan por esa autopista en pésimo estado, llena de baches y que encima te cobran cantidades exageradas por peaje”.

El punto es que para la FGE “no hay muerte por envenenamiento” y Kathya Josselyn Bartolo habría fallecido por un problema cerebrovascular producto de un derrame cerebral”.

El padre de la víctima llega mañana a Xalapa con la evidencia en mano para entregarla a Palacio de Gobierno.

¿Y será recibido?

“Eso creo, yo no inventé nada”

¿Se alcanzó a despedir de su hija?

“Si. Cuando llegué a verla me la encontré tendida, cubierta con una sábana blanca, inerte. Le dije tomándola de la mano: Hijita, ya estamos aquí tu mamá y la empecé a besar como si estuviera dormida. Dame una señal; incorpórate y vámonos a casa. Dinos que estás bien… ¡Pero, no me respondió! Tenía una hora aproximadamente de haber muerto”.

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo

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