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domingo, 20 de septiembre de 2026

Articulista invitado Carlos Miguel Acosta Bravo


IMPRONTA

Pensiones,  el riesgo no es sólo el monto, sino la rigidez

Carlos Miguel Acosta Bravo

El proyecto de presupuesto para 2027 coloca a México ante una presión fiscal que ya no puede tratarse como un problema futuro. El gasto en pensiones alcanzaría 2.5 billones de pesos, equivalentes a 6.3% del PIB y alrededor de 27% de los ingresos presupuestarios. Además, por cada peso de recaudación tributaria, 40 centavos se destinarían a pensiones contributivas y no contributivas, frente a 33 centavos en 2020.

El riesgo para México no consiste en pagar pensiones. Una sociedad democrática tiene la obligación de proteger a quienes trabajaron y a las personas mayores en situación de vulnerabilidad. El problema aparece cuando el gasto pensionario crece más rápido que los ingresos públicos y absorbe recursos que deberían financiar salud, educación, seguridad, infraestructura e inversión productiva.

El Paquete Económico 2027 plantea un gasto neto total de 10.64 billones de pesos y un déficit fiscal amplio de 3.9% del PIB. Al mismo tiempo, el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público subiría a 55% del PIB, con una trayectoria que podría llegar a 56.5% en 2032, según el CIEP.

En ese contexto, las pensiones se convierten en un gasto rígido. No es sencillo reducirlas sin afectar derechos adquiridos, y políticamente sería muy costoso hacerlo de manera abrupta. Cada peso adicional destinado a pensiones es un peso menos disponible para construir hospitales, ampliar escuelas, mejorar la seguridad o financiar infraestructura.

El problema es todavía más grave cuando se considera que una parte importante del presupuesto ya está comprometida por transferencias a los estados, deuda, nómina, gasto corriente y obligaciones de seguridad social. El CIEP ha advertido que cerca de 80% del gasto federal enfrenta algún grado de rigidez por compromisos ineludibles.

La consecuencia es una pérdida progresiva de margen de maniobra. El Gobierno puede anunciar prioridades, pero cada vez tiene menos recursos realmente disponibles para financiarlas.

El aumento de 33 a 40 centavos por peso tributario destinado a pensiones significa que la recaudación está creciendo con menor capacidad para financiar otros bienes públicos. No se trata sólo de que el gasto pensionario sea elevado, sino de que su expansión compite directamente con las necesidades de las generaciones jóvenes.

Si esta tendencia continúa, México enfrentará al menos cinco riesgos: Menor inversión pública en infraestructura, energía, transporte y agua; Presiones para elevar impuestos o crear nuevos gravámenes; Mayor endeudamiento para financiar gasto corriente; Reducción de recursos para salud, educación y seguridad; Conflicto distributivo entre generaciones: trabajadores jóvenes que financian beneficios crecientes sin tener certeza de recibir pensiones equivalentes.

La política social también podría verse afectada. Cuando una parte importante del presupuesto se compromete de manera automática, cualquier desaceleración económica, caída de los ingresos petroleros o emergencia nacional obliga a recortar el gasto flexible. Por eso, las pensiones pueden desplazar silenciosamente otras prioridades aunque el presupuesto nominal de salud o educación aumente.

La discusión pública suele mezclar realidades distintas. En México conviven pensiones contributivas del IMSS y del ISSSTE; Regímenes de retiro de trabajadores del sector público; Pensiones de universidades, empresas estatales y organismos diversos; Pensiones no contributivas, como la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores; Compromisos derivados de sistemas de transición y reformas anteriores.

Las pensiones contributivas están vinculadas a las aportaciones laborales, el salario y las semanas cotizadas. Las no contributivas cumplen una función de protección social y se financian con impuestos generales. No sería correcto aplicarles la misma solución.

La edad de retiro no debería aumentar por decreto ni aplicarse de manera general. Una reforma de esa naturaleza tendría que considerar las diferencias en esperanza de vida, condiciones laborales, género, región, nivel de ingreso y tipo de ocupación.

Un aumento general de la edad de jubilación podría castigar precisamente a quienes tienen menor esperanza de vida y realizan trabajos físicamente más exigentes. También podría bloquear el acceso de jóvenes al mercado laboral si las personas mayores permanecen más tiempo en sus puestos, especialmente en empleos públicos o altamente regulados.

Por eso, la idea de llevar la edad de retiro hasta los 75 años, planteada por Carlos Slim, no representa una reforma aprobada ni una regla vigente en México y tampoco puede trasladarse mecánicamente a toda la población. La edad de jubilación debe revisarse con evidencia, no con consignas empresariales ni con decisiones fiscales de corto plazo.

México sí necesita una reforma pensionaria, pero debe ser integral y gradual. Elevar la edad de retiro puede formar parte de una discusión técnica en algunos regímenes, pero no puede ser la primera ni la única respuesta. Antes habría que actuar en varios frentes.

La informalidad reduce las aportaciones y fragmenta las trayectorias laborales. Un trabajador que pasa años fuera de la seguridad social acumula pocas semanas cotizadas y llega a la vejez con una pensión insuficiente o sin pensión contributiva.

La sostenibilidad exige revisar pensiones excesivas, regímenes privilegiados y obligaciones de organismos que reciben subsidios públicos. La reforma no puede pedir sacrificios a trabajadores de bajos ingresos mientras mantiene beneficios desproporcionados para grupos con mayor poder de negociación.

No existe sistema de pensiones sólido con empleos precarios y salarios bajos. Las contribuciones dependen del ingreso formal y de la continuidad laboral. Si se desea mejorar las pensiones futuras, también deben elevarse la productividad, los salarios y la calidad de los empleos.

En algunos regímenes puede discutirse un aumento gradual de la edad mínima, vinculado a la esperanza de vida y acompañado de excepciones para trabajos pesados. Cualquier modificación tendría que respetar derechos adquiridos y aplicarse principalmente a nuevas generaciones, con largos periodos de transición.

La pensión universal para adultos mayores cumple una función social distinta a la pensión basada en aportaciones laborales. El presupuesto debe transparentar el costo de cada componente y establecer reglas de actualización que sean compatibles con los ingresos públicos.

Si el Estado destina cada vez más recursos a obligaciones adquiridas, las nuevas generaciones pueden recibir menos educación, salud e inversión. Al mismo tiempo, podrían enfrentar impuestos más altos y una pensión futura menos generosa.

No es justo presentar este conflicto como una pelea entre jóvenes y adultos mayores. Las personas retiradas no son responsables del diseño financiero del sistema. El problema corresponde a los gobiernos y al Congreso, que deben garantizar protección en la vejez sin hipotecar las oportunidades de quienes todavía están estudiando o trabajando.

La prioridad debe ser una reforma gradual, transparente y diferenciada que combine mayor formalidad laboral, revisión de regímenes especiales, eficiencia administrativa, evaluación actuarial y protección de quienes realizan trabajos físicamente exigentes.

La edad de retiro puede discutirse, pero sólo después de construir un diagnóstico completo y un acuerdo social. Lo que México no puede permitirse es posponer el problema hasta que el presupuesto ya no tenga margen para financiar la salud, la educación y la inversión que el desarrollo exige.

sábado, 19 de septiembre de 2026

El Otro Café Politico...



     El otro café político 

Por Jesús Vásquez Pino 


Protección civil, seguridad entre los mexicanos!!! 


Han pasado 41 años el fuerte sismo de 1985, dónde se perdieron miles de vidas de hermanos mexicanos. Hoy la cultura de protección civil es inmediata ante los desastres naturales. 


Se han realizado mecanismos de protección en todo el país ante las eventualidades de inundaciones, sismos, incendios y cualquier desastre que afecte a la población. 


Cada municipio,  tiene su unidad de Protección Civil y las entidades destinan más recursos en dinero y recursos humanos para atender lo que la madre tierra en ocasiones nos deja como hechos reales en desastres. 


Pero, es en el hogar dónde cada familia debe atender de manera oportuna y revisar instalaciones de gas y eléctricas todo aquello que ponga en riesgo nuestras vidas al interior. 


1985 en México dejó una cicatriz con la muerte de familias que quedaron atrapadas en edificios de la ciudad  y en otras partes del interior de la República y al pasar de los años otras fechas han enlutado la nación por nuevos terremotos.  


Estemos atentos ante los fenómenos naturales y apliquemos los mecanismos de Protección civil en calles, carreteras y nuestros hogares. Es cuanto.

Articulista invitado Carlos Miguel Acosta Bravo


IMPRONTA

El INE debe recuperar la confianza

Carlos Miguel Acosta Bravo

El proceso electoral 2026-2027 comenzó bajo una paradoja el Instituto Nacional Electoral afirma que cuenta con capacidad para organizar los comicios, pero varias decisiones adoptadas bajo la presidencia de Guadalupe Taddei han abierto dudas sobre su imparcialidad, su sensibilidad institucional y su capacidad para comunicar reglas claras.

En la elección del 6 de junio de 2027 se renovarán 500 diputaciones federales, 17 gubernaturas y numerosos cargos locales. La magnitud de la contienda exige un árbitro confiable, especialmente porque cualquier señal de cercanía partidista, improvisación normativa o ambigüedad operativa puede convertirse en un problema de legitimidad.

El cambio del color institucional del INE, la presencia de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, en representación de la presidenta Claudia Sheinbaum, y el nuevo tratamiento de las llamadas “boletas planchadas” no prueban, por sí mismos, una captura política del organismo. Pero sí generan una percepción adversa que el INE no puede desestimar. En materia electoral, la imparcialidad no sólo debe existir: debe ser visible, explicable y verificable.

El INE sustituyó el rosa mexicano de su identidad institucional por una paleta lila y azul marino. La explicación ofrecida por Guadalupe Taddei fue que el organismo “perdió el rosa”, en referencia a la adopción de ese color por un nuevo partido político.

Formalmente, modificar una identidad gráfica es una atribución administrativa. No existe una razón jurídica para sostener que el INE deba conservar para siempre un color. El problema está en el contexto y en la oportunidad.

La nueva tonalidad fue asociada con la imagen del Gobierno de la Ciudad de México encabezado por Clara Brugada, cuya administración ha utilizado una paleta morada o lila. La coincidencia puede ser casual, funcional o resultado de una decisión de diseño; pero en un país polarizado y a las puertas de una elección, las apariencias importan.

Una autoridad electoral debe ser especialmente cuidadosa con cualquier elemento que pueda confundirse con la identidad de un gobierno o partido. Si el cambio era necesario, el INE debió presentar previamente un informe técnico, explicar quién tomó la decisión, qué criterios de comunicación institucional se utilizaron, cuánto costará la transición y por qué la nueva paleta no genera confusión con actores políticos.

La defensa de Taddei basada en que el INE “perdió el rosa” resultó insuficiente. Una institución constitucional no puede comunicar una modificación de alto impacto simbólico como si se tratara de una decisión publicitaria ordinaria.

Durante la ceremonia de inicio del proceso electoral, la presidenta Claudia Sheinbaum fue representada por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez. El INE explicó que tradicionalmente se invita a los tres poderes de la Unión y que también fueron convocados representantes del Poder Legislativo y del Poder Judicial.

Desde el punto de vista protocolario, la invitación puede ser defendible. La presencia de representantes de los poderes del Estado no implica automáticamente subordinación del INE al Ejecutivo. Tampoco puede afirmarse, únicamente por la asistencia de la secretaria, que existió una intervención gubernamental.

Pero el dato relevante es que, desde 1996, no se había registrado la presencia de un titular de Gobernación en una ceremonia de este tipo. Esa excepcionalidad explica las suspicacias de la oposición y de algunos consejeros electorales.

El problema no fue necesariamente invitar a la secretaria. El problema fue no anticipar la lectura política del acto y no establecer con claridad los límites entre cortesía institucional y cercanía política. En un proceso electoral, la autonomía no sólo se acredita mediante normas; también mediante distancias institucionales visibles.

Si el INE desea evitar dudas, debe hacer públicas las reglas protocolarias que justifican la invitación, explicar si se trata de una práctica general y garantizar que las mismas condiciones se aplicarán a todos los poderes, partidos y actores relevantes.

La controversia más seria es la relacionada con las boletas sin marcas de doblez encontradas dentro de las urnas, conocidas como “boletas planchadas”. Los lineamientos aprobados establecen que, si durante los cómputos aparece una papeleta sin las marcas de haber sido doblada para introducirla en la urna, no será clasificada ni capturada de inmediato. Quedará reservada para que el Consejo Distrital determine si procede computarla o no.

El INE sostiene que estas boletas no serán automáticamente válidas ni automáticamente anuladas. Cada caso deberá documentarse en un acta circunstanciada, con datos sobre la entidad, distrito, sección, casilla, número de papeletas y personas presentes.

La intención puede ser preservar el principio de que el voto debe analizarse conforme a su contenido y a la legislación aplicable, evitando nulidades automáticas. Sin embargo, la medida genera una duda legítima: ¿cómo puede una boleta que aparentemente no pasó por una urna ser considerada eventualmente válida?

La preocupación aumentó porque algunos consejeros advirtieron que la decisión puede debilitar la certeza sobre el origen del voto. Arturo Castillo cuestionó que una papeleta sin señales de haber sido introducida por un elector no ofrezca evidencia suficiente de que la voluntad fue expresada de manera libre y secreta. El criterio fue aprobado por siete votos contra cuatro.

El antecedente de la elección judicial de 2025 vuelve el asunto todavía más sensible. De acuerdo con los reportes difundidos, el número de casillas en las que se identificó este fenómeno pasó de 20 en 2024 a 918 en aquella elección.

Aquí el INE enfrenta un dilema real. Por un lado, no debe anular mecánicamente votos cuyo sentido sea claro si la ley no establece que el doblez sea un requisito de validez. Por otro, tampoco puede tratar como una irregularidad menor la aparición de boletas que no muestran signos de haber pasado por la urna.

La salida no puede ser una explicación genérica. Se necesita un protocolo minucioso, público y auditable.

En conjunto, las tres decisiones no demuestran necesariamente que el INE haya dejado de ser imparcial. Pero sí debilitan la confianza en su neutralidad por cuatro razones.

El INE pretende ser un árbitro distante de los gobiernos y partidos, pero adopta un color asociado por algunos sectores con la administración capitalina y organiza el inicio del proceso con la presencia inédita de una secretaria de Gobernación.

Cada decisión, tomada aisladamente, puede tener una explicación administrativa o protocolaria. Juntas, producen una percepción política que el instituto debió prever.

Las críticas de consejeros como Martín Faz y Arturo Castillo muestran que no existe una lectura unánime dentro del propio Consejo General sobre temas cruciales. La deliberación interna es normal y necesaria, pero si el desacuerdo se centra en la certeza de los votos y en la equidad del proceso, la institución debe comunicar con mayor claridad las razones de sus decisiones.

Cuando las reglas electorales cambian antes de una elección y el nuevo criterio puede afectar la calificación de votos, cualquier ambigüedad se convierte en material para la desconfianza. La oposición sospecha una flexibilización indebida; el oficialismo puede acusar al INE de exagerar o politizar cuestiones técnicas.

El árbitro no puede depender de que cada actor interprete sus decisiones de buena fe. Debe demostrar, con documentos, procedimientos y controles, que las reglas son generales y no están diseñadas para beneficiar a nadie.

Una autoridad electoral no puede responder a cuestionamientos complejos con frases improvisadas o mensajes defensivos. El caso del color lila es ilustrativo: la frase “haber perdido el rosa” fue políticamente desafortunada porque reforzó, en lugar de disipar, la idea de que el INE está reaccionando a una disputa de identidades partidistas.

La comunicación del instituto debe ser técnica, sobria y anticipatoria. No basta con explicar una decisión después de que se convierte en polémica.

Guadalupe Taddei todavía puede corregir la ruta, pero necesitará algo más que defender las decisiones adoptadas. Debe recuperar la iniciativa institucional.

La conducción de Guadalupe Taddei enfrenta ahora una prueba institucional. No basta con afirmar que el organismo es autónomo ni con pedir que se confíe en sus decisiones. El INE debe demostrar su autonomía mediante procedimientos transparentes, reglas precisas, distancia respecto de los gobiernos y una comunicación mucho más sólida.

El proceso electoral de 2027 será demasiado grande y complejo para depender de explicaciones improvisadas. La renovación de 17 gubernaturas y 500 diputaciones exige un árbitro que no sólo actúe con imparcialidad, sino que haga imposible confundirlo con cualquier partido o gobierno.

Corregir el rumbo significa revisar lo que deba revisarse, explicar lo que pueda sostenerse y modificar lo que genere riesgos innecesarios. La confianza electoral no se decreta: se construye antes de la jornada, se protege durante los cómputos y se confirma cuando todos los actores aceptan que las reglas fueron claras y se aplicaron por igual.

 

 

 

viernes, 18 de septiembre de 2026

Articulista invitado Miguel Valera Hernandez


CONTRASEÑAS

 

+ Veracruz en acción, porque la salud no puede esperar.

+ Qué bueno que el Gobierno de Veracruz encontró un margen de actuación dentro del convenio de colaboración existente con la Federación.

+ Ante reportes de retrasos, el camino ha sido: detectar, corregir y garantizar.

 

Miguel Valera

 

Hay una diferencia importante entre administrar un problema y hacerse cargo de que se resuelva. En el caso del abasto de medicamentos e insumos de curación en Veracruz, esa diferencia se hizo evidente.

 

Los hospitales incorporados al IMSS-Bienestar forman parte de un esquema federal; sin embargo, cuando los retrasos en la entrega de medicamentos y materiales comenzaron a traducirse en solicitudes y reportes desde las propias unidades médicas, nos cuentan que el Gobierno de Veracruz encontró un margen de actuación dentro del convenio de colaboración existente con la Federación.

 

Ese mecanismo ha permitido que, ante faltantes prioritarios, el Gobierno estatal pueda adquirir directamente los medicamentos e insumos necesarios y posteriormente gestionar su reembolso ante la Federación. No significa que Veracruz asuma la administración del IMSS-Bienestar, sino que existe una vía institucional para intervenir cuando la atención de un paciente no puede esperar a que termine un proceso administrativo.

 

Y ahí está uno de los puntos centrales de la decisión de la gobernadora Rocío Nahle García.

 

La mandataria veracruzana utiliza los mecanismos de coordinación disponibles para que una diferencia entre competencias administrativas no termine convirtiéndose en una diferencia en la atención médica.

 

Ya desde septiembre, ante reportes sobre faltantes específicos, Rocío Nahle instruyó revisar las existencias, redistribuir materiales disponibles, solicitar envíos al IMSS-Bienestar y adquirir directamente las claves que hicieran falta.

 

Ahora viene una segunda etapa: recorrer personalmente los hospitales.

 

Durante el próximo mes, la gobernadora anunció la supervisión de los 61 hospitales del estado para conocer directamente sus condiciones, revisar necesidades de mantenimiento y verificar la disponibilidad de medicamentos, material de curación e insumos.

 

Este recorrido no se limita a una revisión de escritorios. La instrucción es ir a las unidades médicas, conocer qué tienen, qué les falta y dónde existen necesidades diferenciadas.

 

Porque el problema del abasto no necesariamente se presenta de la misma manera en todos los hospitales. De hecho, el propio Gobierno estatal ha señalado que existen unidades con existencias suficientes y otras con requerimientos específicos, particularmente en zonas como Veracruz-Boca del Río y Xalapa y que el medicamento llegue al paciente que lo necesita.

 

Ese ha sido uno de los asuntos recurrentes en la agenda de salud de Veracruz. En enero de este año, por ejemplo, el Gobierno estatal informó el arranque de la distribución de más de 10.6 millones de piezas de medicamentos y material de curación, con una inversión de 483 millones de pesos.

 

Ahora, ante los nuevos reportes y retrasos, la lógica vuelve a ser la misma: detectar, corregir y garantizar.

 

La diferencia está en que hoy existe un mecanismo de coordinación que permite al Estado actuar directamente ante determinados faltantes, sin esperar a que el problema escale.

 

Y quizá ese sea el mensaje de fondo de la supervisión que inicia Rocío Nahle: en materia de salud, las fronteras administrativas pueden definir quién compra, quién distribuye o quién administra, pero no deberían definir quién responde cuando una persona necesita un medicamento.

 

La responsabilidad institucional puede tener distintos niveles y competencias.

 

 La necesidad del paciente, en cambio, es una sola.

 

Y esa no admite trámites pendientes, porque el tema de la salud es de las más sensibles entre la población.

 

@MValeraH

Articulista invitado Jorge Ramón Rizzo


    Focus Group 

Una 'Operación Cicatriz' que Morena no quiere ver

Por Jorge Ramón Rizzo*


El Partido del Trabajo (PT) ha perfeccionado, a lo largo de tres décadas, el arte de la supervivencia política como partido satélite, bajo la conducción ininterrumpida de su líder vitalicio, Alberto Anaya Gutiérrez.


Hoy, ante el descontento del PT, que no obedece a un debate ideológico, sino a un frío cálculo de cuotas; se debe analizar que mientras el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) ha logrado consolidar posiciones de peso, como candidaturas gubernamentales clave, las exigencias petistas de obtener gubernaturas o perfiles prioritarios han sido sistemáticamente ignoradas por la cúpula morenista.


Sin embargo, la reciente sintonía de "Beto" Anaya con el dirigente de Movimiento Ciudadano (MC), Dante Delgado, sumada a sus consecutivas ausencias en los eventos oficiales de Morena, confirman que la alianza de la Cuarta Transformación enfrenta una fisura clarísima, motivada por el reparto del poder territorial rumbo a los comicios intermedios de 2027.


A mí parecer, la reaparición política de Dante Delgado y sus acercamientos con Alberto Anaya añaden combustible al conflicto. Porque para Movimiento Ciudadano, el descontento del PT es una mina de oro operativa: En entidades norteñas como Nuevo León, donde la administración naranja mantiene el control, postular al PT en solitario fragmenta directamente el voto de la izquierda oficialista. Para Anaya, esta alianza fáctica representaría el oxígeno necesario para demostrarle a Morena que el PT no es un subordinado incondicional.


Así que, si Morena no activa una "operación cicatriz" efectiva, el PT podría convertirse en el caballo de Troya que debilite al bloque oficialista en el Congreso de la Unión rumbo a la segunda mitad del sexenio de Claudia Sheinbaum.


Sin embargo, la soberbia de la dirigencia guinda, encabezada por operadores que pretenden prescindir de sus aliados minoritarios, ha obligado al "Profe" Anaya a jugar su carta más audaz: La diversificación política.


El acercamiento de Alberto Anaya con Dante Delgado no augura una fusión de idearios, es más bien, un recordatorio de que en el sistema de político mexicano, los partidos satélites se venden al mejor postor cuando su ecosistema de privilegios se ve amenazado, como es el caso del partido de la estrella solitaria.


Y es que, durante las festividades patrias en Nuevo León han sido vistos Anaya y Delgado, lo que evidencía las tensiones distributivas y el trato asimétrico dentro de la coalición gobernante de la también llamada Cuarta Transformación. 


Esta aparente sintonía táctica refleja un gesto claro de supervivencia frente a la marginación de candidaturas y las diferencias en el trato otorgado a otros aliados oficiales como el Partido Verde. Morena se enfrenta al riesgo de ver fracturada su disciplina de bloques si continúa desatendiendo las demandas de espacios de poder de sus socios menores. 


Porque tal y como lo dije en mi entrega anterior, el PT ha desconocido formalmente las coordinaciones estatales y postulaciones de Morena en entidades como Guerrero, Zacatecas, Michoacán y Campeche, provocado tensiones que permanecerán abiertas de aquí en adelante.


Otra cruda realidad que enfrentan en otros estados, es la falta de garantías para las siglas petistas, que ha detonado la desintegración de dirigencias locales y el éxodo de alcaldes hacia las filas de Morena, siendo Veracruz el más claro ejemplo.


Ante este panorama, la celebración organizada por el gobernador Samuel García con diversos actores políticos y empresariales, al interior del Palacio de Cantera, en donde se vió a un Anaya cercano al líder moral del movimiento naranja, Dante Delgado, ya que realizaron un diálogo amplio y con secrecía que resaltó entre los invitados del gobernador naranja de Nuevo León, puede interpretarse más allá de la cercanía que sostienen por su actividad política contemporánea, como un guiño y cortejo político que buscaría establecer una nueva alianza entre Movimiento Ciudadano y Partido del Trabajo.


*Periodista/Tlaxcala

Articulista invitado Agustín Contreras Stein


Línea Política 18 de septiembre del 2026… Agustín Contreras Stein

                                LOS DOS MOSQUETEROS

EN EL GOBIERNO de Veracruz, existen dos personajes que no son precisamente guardias armados de la gobernadora Norma Rocío Nahle García, sino dos funcionarios de mayor confianza que le resuelven gran parte de los problemas que surgen en el ámbito político de la entidad. Ellos son Ricardo Ahued Bardahuill, secretario general de gobierno y José Manuel Pozos Castro, subsecretario de gobierno. Ambos cuentan con la experiencia política suficiente para enfrentar los retos que diariamente se presentan dentro de la actual administración y son, desde luego, los dos funcionarios más cercanos y de mayor confianza que tiene la mandataria estatal. Fuera de estos dos modernos mosqueteros del gobierno estatal, no hay, que se sepa, algún otro servidor público que apoye decididamente el trabajo que realiza la gobernadora. Tanto el secretario como el subsecretario de gobierno, cuentan con una larga trayectoria política y los dos han sido, dentro de este gobierno, excelentes operadores políticos que se han encargado de atender y resolver los conflictos que normalmente se van presentando en todo el territorio veracruzano. Entre los dos funcionarios citados existe una buena relación personal y de trabajo que les ha brindado la oportunidad de conjuntar esfuerzos para buscar soluciones a la diversa problemática que se va generando entre los gobernados. Ante la indecisión del resto del gabinete estatal para enfrentarse a los problemas y buscarles una solución adecuada, tanto Ahued como Pozos Castro, tienen que sumar esfuerzos y muchas veces hasta multiplicarse para cumplir con la misión que tienen encomendada. Por eso, no es nada extraño que cuando la gobernadora tiene que ausentarse por razones de trabajo dentro y fuera de la entidad, estos dos modernos mosqueteros, sean los que se encarguen, casi durante las veinticuatro horas del día, de estar atentos de los asuntos que forman parte de la propia administración estatal. Y aunque el concepto de mosquetero sea diverso a la función de los dos funcionarios estatales, diríamos que también son dos soldados, cuya principal arma es el dialogo, la sensibilidad política y la experiencia que tienen a la mano para encausar de la mejor manera, los problemas del Estado…EL INFORME DE LA DIRECCIÓN DE PROTECCIÓN civil del Municipio de Xalapa, reportó un saldo blanco en la ciudad capital como motivo de la celebración de las fiestas patrias. Por instrucciones de la alcaldesa Daniela Griego Ceballos, la dependencia municipal llevó a cabo un excelente trabajo de coordinación con las demás autoridades municipales y estatales para evitar que se dieran actos fuera de la ley durante los festejos, tanto de la noche del quince como los del día dieciséis, lo que permitió que todas las actividades relacionadas con esta fiesta se desarrollaran en completa tranquilidad. La concentración se calculó, por lo menos, en unas treinta mil personas que acudieron de todas las colonias y poblaciones que forman parte del municipio local. Fueron más de ciento veinte personas de la administración municipal que tuvieron el encargo de vigilar el sano disfrute de las familias, entre ellos los de protección civil, seguridad ciudadana y tránsito municipal…SE SUPONE QUE SOLAMENTE QUEDÓ EN UN LLAMADO de atención para el Delegado del IMSS Bienestar Roberto Ramos Alor, sin que tuviera mayores consecuencias por su actitud prepotente y amenazadora ante los residentes médicos del centro de especialidades médicas de Veracruz, por haber solicitado insumos médicos y medicinas para poder atender a los ciudadanos veracruzanos que acuden a este nosocomio para buscar los servicios de salud. Sin embargo, es posible que en poco tiempo se tenga noticia de su movimiento, puesto que los hechos no fueron cualquier cosa como para que el gobierno federal y estatal se queden solamente contemplando la actitud de su médico responsable de estar pendiente de lo que se necesita para atención médica de los veracruzanos… EN LA MAYOR PARTE DE LOS MUNICIPIOS VERACRUZANOS, se cometieron diversos errores a la hora de dar el grito de independencia. Hace falta, sin duda, que los partidos políticos, principalmente el de Morena, tenga mucho cuidado a la hora de definir las próximas candidaturas para la renovación de las autoridades municipales, puesto que la mayoría de ellos no tuvieron la debida información de los hechos que dieron lugar a la iniciación del movimiento de independencia ni cuál es la razón para que cada quince de septiembre se tenga que recordar y vitorear a los héroes de México, aquellos que se preocuparon por defender al país e iniciar los primeros pasos para que México, llegara a ser una nación independiente y soberana… POR CIERTO QUE NO SE PUEDE HABLAR de democracia, cuando en lo interno, el partido político en el poder no dio la debida oportunidad a sus militantes que pudieran demostrar capacidad y popularidad para ser coordinadores en la defensa del proyecto de la cuarta transformación, es decir, los futuros candidatos a las gubernaturas que estarán en juego en las elecciones del próximo año. Lamentablemente las encuestas ni siquiera fueron parte de este proceso seleccionador y vuelve, de esta manera, a los tiempos del dedazo. Por eso fue bastante criticable que la propia presidente del país, durante su arenga del quince de septiembre por la noche, gritara vivas a la democracia mexicana.

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Y EL LUNES, aquí nos encontraremos, si otra cosa no sucede.

Articulista invitado Carlos Miguel Acosta Bravo


 

IMPRONTA

Mapa electoral de 2027

Carlos Miguel Acosta Bravo

La evaluación de Consulta Mitofsky sobre los gobernadores llega en un momento políticamente relevante, el proceso electoral de 2027 ya comenzó y el 6 de junio se renovarán 17 gubernaturas, además de la Cámara de Diputados, congresos locales y ayuntamientos.

En términos generales, el resultado es favorable para los gobiernos estatales: 18 mandatarios se encuentran por encima del promedio nacional y 14 por debajo. La aprobación promedio llegó a 52.8% en agosto de 2026, después de que 20 gobernadores registraran incrementos, 11 retrocesos y uno permaneciera sin cambios. En la parte alta aparecen Mauricio Kuri, de Querétaro; Ricardo Gallardo, de San Luis Potosí; y Clara Brugada, jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

El dato no predice por sí mismo el resultado electoral, pero sí establece una primera condición de competencia. Los gobiernos mejor evaluados llegan con mayor capacidad para defender su gestión, influir en la selección de candidaturas y transferir reconocimiento a sus partidos. Los peor evaluados, en cambio, enfrentan un problema doble, deben convencer a la ciudadanía y, al mismo tiempo, evitar que la elección se convierta en un referéndum sobre su administración.

Una aprobación superior al promedio ofrece ventajas concretas, permite presumir resultados antes del inicio formal de las campañas. Mejora la posición del gobernador frente a las dirigencias partidistas. Facilita la construcción de una narrativa de continuidad. Reduce, al menos inicialmente, el costo político de defender al partido gobernante. Puede impulsar a candidatos identificados con la administración estatal.

Pero una encuesta de aprobación no equivale a intención de voto. La ciudadanía puede valorar positivamente a un gobernador y, al mismo tiempo, votar por una opción distinta en la elección sucesoria. También puede aprobar la gestión general, pero desaprobar problemas específicos como inseguridad, corrupción, servicios públicos o falta de empleo.

La aprobación funciona como un activo político; no como un cheque en blanco.

Mauricio Kuri aparece en el primer lugar de la medición, con 61.8% de aprobación en agosto, seguido muy de cerca por Ricardo Gallardo, con 61.7%, y Clara Brugada, con 61.5%.

Para el PAN, el dato es especialmente importante porque Querétaro es uno de sus principales bastiones. La elección de 2027 pondrá a prueba si el reconocimiento de Kuri puede convertirse en respaldo para la candidatura panista y para el conjunto de la oferta electoral del partido.

El gobernador llega con una ventaja narrativa: puede presentar el proceso como una evaluación de continuidad, estabilidad y resultados. Sin embargo, esa transferencia no es automática. Kuri no estará en la boleta y la ciudadanía evaluará al candidato, su propuesta, su equipo y la situación concreta del estado.

Ricardo Gallardo, con alto reconocimiento  y gran activo para el PRI. El caso de San Luis Potosí presenta una particularidad política. Ricardo Gallardo Cardona, vinculado al Partido Verde, registra una aprobación de 61.7% y ocupa el segundo lugar nacional. La información proporcionada identifica al mandatario como priista, pero las mediciones consultadas lo ubican como gobernador del PVEM; esa diferencia partidista debe aclararse antes de extraer conclusiones sobre una eventual ventaja del PRI.

Más allá de la adscripción partidista, el dato tiene una consecuencia evidente, el partido o coalición que gobierne San Luis Potosí intentará convertir el respaldo a Gallardo en una plataforma de continuidad.

La oposición, por su parte, tratará de separar la evaluación personal del gobernador de los problemas estructurales del estado. Buscará demostrar que una aprobación elevada no necesariamente significa que exista consenso sobre el rumbo político, la seguridad, la calidad de los servicios o el uso de los recursos públicos.

Clara Brugada ocupa el tercer lugar entre los mandatarios mejor evaluados. Aunque en la Ciudad de México no se elegirá una gubernatura, su posición tiene una importancia política mayor. En 2027 se renovarán las 16 alcaldías, el Congreso capitalino y los diputados federales. En total, la ciudadanía elegirá 286 cargos.

La aprobación de Brugada puede favorecer a Morena en dos frentes. Primero, le permite defender la gestión capitalina como una administración con respaldo ciudadano. Segundo, puede contribuir a que el partido conserve o recupere alcaldías y mantenga una posición dominante en el Congreso local.

Pero la Ciudad de México es políticamente fragmentada. La aprobación de la jefa de Gobierno no se distribuye de manera uniforme entre alcaldías, grupos sociales o zonas territoriales. Es probable que la oposición intente convertir la elección en una evaluación de servicios urbanos, seguridad, movilidad, agua, mantenimiento y calidad de vida.

La popularidad de Brugada puede ayudar a Morena, pero el resultado dependerá también de la selección de candidatos, la unidad interna y la capacidad de los partidos opositores para coordinarse. En la capital, una diferencia pequeña en participación o movilización puede modificar el resultado en varias alcaldías.

Uno de los riesgos de interpretar la medición de Mitofsky es tratar 2027 como una sola contienda nacional. Aunque la elección tendrá una fuerte dimensión federal y se renovarán 500 diputaciones, las 17 gubernaturas se disputarán bajo circunstancias distintas.

Los estados que renovarán gubernatura son Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.

En cada entidad importarán factores específicos: La evaluación del gobernador saliente. La seguridad y la percepción de violencia. La economía local y el empleo. La obra pública y los servicios. La relación entre el gobierno estatal y los municipios. La selección de candidaturas. La fortaleza territorial de los partidos. La posibilidad de alianzas y rupturas. La participación electoral. La evaluación del Gobierno federal.

Por ello, la aprobación estatal es una variable importante, pero no la única. Un gobernador puede tener buen desempeño personal y enfrentar un partido dividido. También puede tener una calificación media y entregar la elección a un candidato competitivo si la oposición no logra organizarse.

En los estados donde el gobernador está claramente por encima del promedio, el partido gobernante tendrá argumentos para plantear una elección de continuidad. La lógica será sencilla, si la ciudadanía aprueba la administración, conviene conservar el rumbo.

Esa estrategia será más potente cuando la aprobación se acompañe de resultados visibles y de una sucesión ordenada. Si existen obras reconocibles, programas valorados y una candidatura competitiva, la encuesta puede reforzar la decisión de votar por el oficialismo.

Los gobernadores mejor evaluados tendrán mayor capacidad de influencia en la designación de candidatos. Las dirigencias partidistas difícilmente ignorarán a un mandatario que conserva niveles superiores a 60% de aprobación, especialmente si mantiene control territorial y capacidad de movilización.

Sin embargo, la popularidad también puede generar disputas internas. Varios grupos buscarán ser los beneficiarios de la continuidad y la competencia por la candidatura puede dividir a la coalición gobernante.

Los 14 gobernadores ubicados por debajo del promedio enfrentarán un entorno más difícil. La oposición intentará convertir la elección en un juicio sobre resultados, promesas incumplidas y problemas no resueltos.

Pero un bajo desempeño no garantiza una derrota. La oposición necesitará una candidatura creíble, una estructura suficiente y un discurso capaz de explicar cómo corregirá las deficiencias. Atacar al gobernador no será suficiente si no existe una alternativa convincente.

Morena, el PAN, el PRI, el Partido Verde y las coaliciones buscarán presentar los resultados como evidencia de la superioridad de sus respectivos modelos. El oficialismo destacará que algunos de sus gobiernos se encuentran entre los mejor evaluados; el PAN utilizará el caso de Querétaro como prueba de capacidad de gestión; y el PRI intentará recuperar espacios donde aún conserve estructuras y gobiernos competitivos.

No obstante, la mezcla partidista de los tres primeros lugares muestra que la aprobación ciudadana no se distribuye de manera estrictamente ideológica. La ciudadanía parece evaluar también resultados, liderazgo y cercanía, aunque esas percepciones se transforman después en decisiones partidistas y electorales.

Toda medición de aprobación tiene límites. El resultado depende del cuestionario, la fecha de levantamiento, el tamaño y tipo de muestra, la forma de preguntar y el contexto político. Además, una fotografía de agosto no puede anticipar el comportamiento ciudadano de junio de 2027.

Entre la evaluación publicada y la jornada electoral ocurrirán debates, crisis de seguridad, conflictos internos, cambios económicos, definición de candidaturas y campañas de contraste. Cualquiera de esos factores puede modificar la opinión pública.

El verdadero valor político del ranking se observará en la capacidad de cada mandatario para transferir reconocimiento a su partido.

Mauricio Kuri tendrá que demostrar que su aprobación puede traducirse en continuidad para el PAN en Querétaro. Ricardo Gallardo deberá convertir su respaldo personal en una sucesión ordenada y competitiva en San Luis Potosí. Clara Brugada tendrá que ayudar a Morena a conservar presencia en la Ciudad de México sin que la elección se reduzca a una evaluación de los servicios urbanos.

En los tres casos, la clave será la percepción de que existe un proyecto, un equipo y una candidatura capaces de mantener los aspectos positivos de la administración y corregir sus pendientes.

Un gobernador popular puede ser una locomotora electoral. Pero también puede convertirse en una carga si la candidatura sucesora no está a la altura, si existen conflictos de corrupción o si la oposición logra imponer una agenda distinta.

La ciudadanía reconoce la gestión del gobernador, pero decide votar por otra fuerza en la Cámara de Diputados, el Congreso local o los ayuntamientos. Este escenario es particularmente posible en la Ciudad de México, donde la elección de alcaldías tiene dinámicas territoriales propias.

La aprobación disminuye por problemas de seguridad, crisis económica, conflictos internos o escándalos. Los partidos opositores aprovechan la caída para presentar la elección como una oportunidad de alternancia.

Las coaliciones se dividen, surgen candidaturas competitivas fuera de las estructuras tradicionales y el resultado se define por márgenes estrechos. En este caso, el reconocimiento del gobernador ayuda, pero no sustituye la capacidad de movilización electoral.

La evaluación de Consulta Mitofsky tendrá influencia en las elecciones de 2027 porque ofrecerá una primera fotografía de la fortaleza política de los gobiernos estatales. Los 18 mandatarios ubicados por encima del promedio llegan con una ventaja de percepción; los 14 que están debajo enfrentan mayores incentivos para corregir, renovar equipos y justificar su gestión.

Pero la encuesta no decide elecciones. La aprobación es una condición favorable, no un resultado anticipado. Entre el reconocimiento de una gestión y el voto por su sucesor existe una distancia que sólo puede cubrirse con candidaturas competitivas, partidos cohesionados, resultados verificables y una estrategia territorial eficaz.

En 2027, la pregunta no será únicamente quién gobierna mejor según las encuestas. Será quién logra convertir esa evaluación en confianza electoral.

 

Articulista invitada Fanny Yepez


       La Columna

Por Fanny Yépez

18 de septiembre de 2026

 

El desafuero de ediles sería para evitar que el cargo sea utilizado como escudo 

 

Riesgo de uso político de la justicia en contra de los funcionarios municipales

Al menos 14 alcaldes y ex alcaldes, han sido vinculados a proceso en Veracruz

  

El debate sobre quitar o delimitar el fuero constitucional a los ediles en Veracruz (alcaldes, síndicos y regidores), ha cobrado gran relevancia, especialmente tras la reciente iniciativa de reforma del Gobierno de Veracruz, encabezado por Rocío Nahle, así como por los desafueros recientes de presidentes municipales investigados por la fiscalía, los cuales se maneja que están prófugos de la justicia.  

 De prosperar esta iniciativa, que lo más seguro es que así sea, porque la mayoría de los diputados son morenistas y votaran a favor, de que a un total de 212 síndicos y 630 regidores, además de los 212 presidentes municipales se les retire el fuero y  sin esa protección se podría ejecutar la ley en su contra.

 Pros (Ventajas de retirar el fuero)

 Combate a la impunidad, el principal argumento a favor es evitar que el cargo público sea utilizado como un "escudo" para evadir la acción de la justicia. Si un edil comete un delito común (como abuso de autoridad, agresiones o delitos graves), puede ser investigado de inmediato, sin requerir un largo juicio de procedencia en el Congreso.

 Igualdad ante la ley, se elimina los privilegios políticos, permitiendo que un servidor público enfrente los tribunales en las mismas condiciones que cualquier ciudadano común.

 Agilidad en las investigaciones penales, en casos graves, la fiscalía puede proceder de manera expedita. Casos recientes en el estado, como las investigaciones contra exalcaldes de municipios veracruzanos, evidenciaron que el proceso de desafuero puede tardar meses o entramparse políticamente antes de que la justicia actúe.

 Mayor exigencia de rendición de cuentas, también somete a los gobernantes locales a un estándar ético y legal más estricto, sabiendo que sus actos tienen consecuencias legales inmediatas.

 Contras (Desventajas o riesgos de eliminarlo)

 Uso político de la justicia (Persecución), el fuero nació originalmente para proteger a los funcionarios de represalias del régimen en turno. Sin esta protección, la Fiscalía General del Estado o el partido mayoritario, podrían fabricar acusaciones penales falsas o reactivar carpetas de investigación para remover o presionar a alcaldes de la oposición.

 Inestabilidad administrativa en los municipios, si cualquier denuncia penal procediera de inmediato implicando la separación del cargo, la gobernabilidad de los ayuntamientos se vería afectada de forma constante.

 El flujo continuo de alcaldes suplentes restaría continuidad a las políticas públicas y obras locales.

 Vulnerabilidad ante el crimen organizado, los ediles son los funcionarios más expuestos a las presiones de grupos delictivos a nivel local. Sin una protección institucional, pueden quedar desamparados ante denuncias o demandas penales, promovidas de forma coactiva por intereses fácticos para desestabilizarlos.

 Debilitamiento del federalismo y la autonomía municipal, el municipio libre es la base de la organización estatal. Permitir que órganos estatales (fiscalías o jueces) suspendan fácilmente a las autoridades electas por el pueblo, podría vulnerar la soberanía del voto ciudadano en esa demarcación.

En la actualidad, se registra que al menos 14 presidentes y expresidentes municipales han sido vinculados a proceso o encarcelados en el marco de diversas investigaciones judiciales.

A nivel general y regional, el panorama de ediles procesados o bajo investigación se divide en los siguientes puntos clave, distribución por Fuerzas Políticas.

Los procesos judiciales han alcanzado a funcionarios de distintas afiliaciones partidistas: 6 ediles de la coalición PRI-PAN-PRD; 4 ediles del bloque oficialista Morena-PT-PVEM; 3 ediles de Movimiento Ciudadano (MC) y 1 edil perteneciente a un partido local.

Balance de la situación en Veracruz, el debate actual en el estado se centra en encontrar un punto medio. La propuesta del ejecutivo estatal apunta principalmente a acotar el fuero específicamente cuando existan investigaciones por la presunta comisión de delitos flagrantes o graves, buscando un equilibrio entre no frenar la justicia penal y evitar la total desprotección política de las administraciones municipales