IMPRONTA
Crisis logística en la frontera norte,
Carlos Miguel Acosta Bravo
La
cancelación de al menos 25,000 visas tipo B-1 a operadores mexicanos de carga
internacional está generando una crisis logística en la frontera norte que ya
está afectando las exportaciones de México hacia Estados Unidos,
particularmente hacia California, con operaciones que han caído de 4,500 a solo
2,000 cruces diarios y productos agrícolas en riesgo de descomposición por las
demoras.
Según alertó la Cámara Nacional del Autotransporte
de Carga (Canacar) el 30 de agosto de 2026, al menos 25,000 visas B-1 han sido
retiradas a operadores mexicanos de carga internacional entre enero de 2025 y
agosto de 2026.
Esta medida ha sido impulsada por autoridades
estadounidenses como la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), el
Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y el Departamento de
Transporte (DOT), respondiendo a un endurecimiento en la vigilancia de las
reglas de cabotaje y a la exigencia del dominio del idioma inglés para los
conductores.
Las 25,000 visas se han retirado básicamente por
dos motivos un supuesto "cabotaje doméstico", Práctica prohibida
donde unidades con visa B-1 realizan traslados entre dos puntos dentro del
territorio estadounidense, mientras que la visa solo permite cruces
internacionales. También se ha aludido falta de cumplimiento al protocolo
estandarizado, las entrevistas de inspección están sujetas al criterio de un
oficial de la CBP o de ICE para suspender o cancelar la visa del operador, todo
esto sin un protocolo claro.
A partir de junio de 2025, se implementó la
obligatoriedad del dominio del inglés para los operadores de vehículos
comerciales en Estados Unidos, un factor determinante en la cancelación de
miles de visas, ya que muchos conductores mexicanos no cumplen con este
requisito durante las entrevistas de inspección.
El efecto inmediato ha sido dramático, las
operaciones de cruce de camiones de carga han disminuido de 4,500 a solo 2,000
por día, una reducción de más del 55% en la capacidad de transporte
transfronterizo. Esta contracción tiene consecuencias directas en múltiples
sectores. Los productos perecederos y alimentos, especialmente cargas agrícolas
provenientes de San Quintín, Baja California y Nogales, Sonora, están expuestos
a penalizaciones por descomposición en caso de demoras prolongadas.
Frutas y verduras como tomates, pimientos, berries
y hortalizas que requieren entrega rápida pueden perderse antes de llegar a los
centros de distribución en California. Productos del mar como pescados y
mariscos frescos tienen ventanas de entrega muy cortas y por último flores y productos
ornamentales de alta perecibilidad.
Otra de las industrias con mayor riesgo de
afectación están las del sector médico, con productos fabricados en Baja
California y destinados a California, Estados Unidos. Dispositivos médicos y equipos
y suministros que requieren entrega oportuna a hospitales y clínicas. Componentes
electrónicos como servidores y partes tecnológicas que alimentan las cadenas de
suministro de Silicon Valley y otras zonas industriales.
La industria automotriz y de autopartes, que
depende de entregas just-in-time, enfrenta riesgos de interrupción en sus
cadenas de suministro, especialmente para plantas en California que reciben
componentes desde Baja California y otros estados del norte de México.
La incertidumbre en los tiempos de entrega hace que
los compradores estadounidenses busquen proveedores alternativos en otros
países, afectando la ventaja competitiva de México por la proximidad
geográfica.
El sector del autotransporte de carga emplea a
cientos de miles de mexicanos directamente conductores, operadores, personal de
logística e indirectamente agricultores, manufactureros, comerciantes. Una
contracción sostenida de las operaciones fronterizas pone en riesgo estos
empleos.
La industria automotriz, que ya enfrenta caídas en
exportaciones hasta del 9.7% en julio de 2026, podría ver agravada su situación
si los componentes no llegan a tiempo a las plantas de ensamblaje en Estados
Unidos.
La Canacar ha solicitado a las autoridades
estadounidenses establecer estándares uniformes de aplicación de las reglas de
cabotaje y claridad en los procedimientos para sancionar y retirar visas. Israel
Delgado, vicepresidente de la Región Noroeste de la Canacar, advirtió el 30 de
agosto: "El flujo comercial de mercancías entre México y Estados Unidos
enfrenta una nueva presión en la frontera norte, ya que al menos 25 mil visas
B-1 han sido retiradas a operadores mexicanos de carga internacional, lo que
amenaza la logística de fin de año".
Augusto Ramos Melo, presidente nacional de la
Canacar, señaló en junio de 2026: "La cancelación de visas a conductores
mexicanos que no cumplen requisitos del idioma inglés en Estados Unidos añade
una presión adicional al sector".
La cancelación de 25,000 visas B-1 a operadores
mexicanos de carga no es un problema menor: es una crisis logística que ya está
afectando las exportaciones de México hacia Estados Unidos, con operaciones que
han caído más del 55% (de 4,500 a 2,000 cruces diarios) y productos agrícolas
en riesgo de descomposición.
Sin una respuesta gubernamental urgente que combine
negociación diplomática, apoyo al sector transportista y diversificación de
mercados, el riesgo es que esta crisis se profundice en los próximos meses,
afectando no solo las exportaciones sino también el empleo y la confianza de
los inversionistas en la capacidad de México para cumplir con sus compromisos
comerciales. Importa mucho la agilidad del gobierno mexicano y en concreto del
Secretario de Economía Marcelo Ebrard para impedir mayores daños a la economía
mexicana.
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cacostabravo@yahoo.com.mx
Maestro en Comunicación por la Universidad
Iberoamericana. Formó parte del cuerpo
académico de la Licenciatura en Comunicación en esa institución, así como de la
Universidad Anáhuac, campús norte.

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