IMPRONTA
Mundial para unos cuantos, cuando el futbol deja de ser del pueblo
Escribe Carlos Miguel Acosta bravo
Por años, México presumió que el futbol era el deporte del pueblo. En las canchas de tierra, en los barrios, en las plazas públicas y en los estadios convivían personas de todas las clases sociales unidas por una misma pasión. Sin embargo, en el Mundial 2026, esa imagen parece cada vez más lejana.
Lo que debería ser una celebración nacional comienza a convertirse en un símbolo de exclusión, desigualdad y sometimiento a intereses económicos internacionales.
La FIFA ha construido uno de los negocios más rentables del planeta. No hay nada ilegal en ello. El problema surge cuando la búsqueda de ganancias desplaza a quienes históricamente dieron vida al futbol, los aficionados. Los costos de boletos de 40 mil hasta doscientos mil pesos, paquetes de hospitalidad, membresías preferenciales y experiencias VIP han colocado el acceso al Mundial fuera del alcance de millones de mexicanos.
La paradoja resulta evidente. México invierte recursos públicos en infraestructura, seguridad, movilidad y logística para albergar el evento, pero una gran parte de la población difícilmente podrá asistir a un solo partido. El Mundial albergará trece partidos en territorio mexicano, pero para muchos mexicanos será un espectáculo que únicamente podrán observar desde la televisión.
A esto se suma otro fenómeno preocupante, la creciente influencia de la FIFA sobre las decisiones locales. Las denominadas zonas de exclusión comercial alrededor de los estadios representan un duro golpe para cientos de pequeños comerciantes y vendedores que durante décadas encontraron en los eventos deportivos una fuente legítima de ingresos.
En las inmediaciones del Estadio Azteca, por ejemplo, numerosas familias dependen de la venta de alimentos, bebidas y artículos para aficionados. Ahora, para proteger los intereses de patrocinadores multinacionales, muchos de ellos quedarán fuera del negocio. El mensaje es claro, las ganancias deben concentrarse en las grandes marcas, aunque ello implique sacrificar la economía popular.
Pero quizá el aspecto más delicado sea el contraste entre las exigencias del Mundial y la realidad cotidiana de millones de ciudadanos.
Mientras se garantiza agua, movilidad y servicios para cumplir con los estándares internacionales del torneo, muchas colonias enfrentan problemas de abastecimiento, inseguridad, transporte deficiente y abandono urbano. La percepción de que se privilegia la imagen del evento sobre las necesidades de la población alimenta un sentimiento de agravio que va más allá del futbol.
En este contexto, los bloqueos de la CNTE, las obras permanentes, los cierres viales y las afectaciones al comercio terminan por aumentar el cansancio social. Lo que debería generar entusiasmo comienza a provocar molestia entre sectores de la ciudadanía que sienten que los costos del Mundial recaen sobre ellos, mientras los beneficios son capturados por otros.
El riesgo político para los gobiernos federal, estatales y municipales es evidente. Los grandes eventos internacionales suelen convertirse en herramientas de legitimidad cuando la población percibe beneficios tangibles. Sin embargo, cuando predominan las restricciones, los privilegios para corporaciones y las afectaciones cotidianas, el efecto puede ser exactamente el contrario.
México tiene una oportunidad histórica de mostrarse ante el mundo. Pero también enfrenta una pregunta incómoda: ¿para quién se está organizando realmente este Mundial?
Si las autoridades no logran equilibrar los intereses de la FIFA con las necesidades de la población, la Copa del Mundo podría dejar una lección amarga. No sería recordada únicamente por los goles o las celebraciones, sino como el momento en que el deporte más popular del país terminó convertido en un lujo para unos cuantos.
Porque cuando el pueblo ya no puede participar en la fiesta que ayudó a construir, la fiesta deja de ser suya.
Comente u opine a:
cacostabravo@yahoo.com.mx
Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana. Formó parte del cuerpo académico de la Licenciatura en Comunicación en esa institución, así como de la Universidad Anáhuac, campús norte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario