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lunes, 1 de junio de 2026

Articulista invitado Miguel Valera Herndez

 

     CONTRASEÑAS


+ Coordinación entre Legislativo y Ejecutivo, fortaleza de Veracruz.

+ Bancada veracruzana de MORENA, presente en acto de respaldo a Claudia Sheinbaum.

+ “Seguimos avanzando con convicción y compromiso, siempre del lado del pueblo”: Esteban Bautista Hernández


Escribe Miguel Valera


Para que a Veracruz le vaya bien, para que en nuestra entidad se respire gobernabilidad y se cuaje el desarrollo es de vital importancia la colaboración entre el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo. La consolidación de un gobierno pasa por la estabilidad jurídica, por leyes funcionales y la autorización o adecuación de las mismas en proyectos y presupuestos. También es de vital importancia el respaldo político.


En Veracruz se ha notado la coordinación, el esfuerzo conjunto, la cooperación, el trabajo en equipo, entre las acciones del Congreso del Estado cuya Junta de Coordinación Política preside el diputado Esteban Bautista Hernández y el Poder Ejecutivo que encabeza la gobernadora Rocío Nahle García. Esta unidad, esta sinergia, esta generación de esfuerzos en equipo ha sido, naturalmente, benéfica para Veracruz.


Los anglosajones utilizan una palabra que me gusta: “Pool efforts”, que literalmente se puede traducir como “esfuerzos comunes”. Sí, se trata de reunir recursos, de dos partes, en un esfuerzo colectivo, que permite el trabajo en equipo para alcanzar una meta. Esto me ha parecido ver entre lo que realizan, por el bien de Veracruz, los poderes Ejecutivo y Legislativo.


Las leyes e iniciativas que se han aprobado están a la vista. Enlistamos algunas como Veracruzana Protegida, el combate al lavado de dinero, la Unidad de Inteligencia Financiera de SEFIPLAN, las nuevas atribuciones en materia de verificentros. Junto a esto, el apoyo a la subasta de aeronaves y vehículos chatarra de la Secretaría de Salud. Todas estas acciones han sido respaldadas por el Poder Legislativo, principalmente por el grupo legislativo morenista, sabedores del beneficio social y financiero para los veracruzanos.


No hay ninguna duda de que el bloque de diputadas y diputados morenistas veracruzanos ha apoyado la política y el gobierno que encabeza Rocío Nahle García en Veracruz y Claudia Sheinbaum Pardo en el país. Su presencia este domingo 31 de mayo en la Macroplaza del puerto jarocho así lo confirma. No fueron acarreados, no llegaron ahí a fuerza. No, acudieron convencidos de la importancia de unir esfuerzos para el proyecto común de Veracruz y México.


Así lo escribió el diputado Esteban Bautista Hernández en sus redes sociales: “Este domingo, desde el puerto de Veracruz vivimos un momento muy significativo. Tuve el honor de acompañar a nuestra gobernadora, Rocío Nahle en este ejercicio de rendición de cuentas, a dos años de aquel triunfo que marcó el inicio de una nueva etapa para nuestro estado”.


“Fue también un espacio para refrendar la unidad de nuestro movimiento y expresar nuestro respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien está encabezando un gran proyecto de nación, con un gobierno sensible, cercano a la gente y enfocado en generar bienestar, desarrollo y justicia social para todas y todos”.


“Seguimos avanzando con convicción y compromiso, siempre del lado del pueblo”.


Insisto, la presencia de la bancada de MORENA de la LXVII Legislatura es una muestra de la coordinación y el trabajo entre los diferentes poderes del estado, lo que ha permitido sacar adelante proyectos y reformas a favor de Veracruz y del país, bajo la directriz tanto de la política de la 4T que encabeza tanto la gobernadora Rocío Nahle García, como de la presidenta Claudia Sheimbaum Pardo.


MORENA mostró músculo en Veracruz y mostró músculo en el país. Los escenarios son complejos. Las contiendas por venir no serán fáciles, pero el partido en el poder tendrá que demostrar de qué madera está hecho y sobre todo, socializar los avances que se han tenido para mejorar la vida de las y los mexicanos y veracruzanos.


De momento, en la Macroplaza porteña estuvieron unos 45 mil veracruzanos de Pánuco, Tantoyuca, Papantla, Tuxpan, Poza Rica, Xalapa, Veracruz, Coatzacoalcos, Minatitlán, Zongolica, Córdoba y Las Choapas, entre otros. 


Con un sol picos, verdaderamente quemante, que hacía honor al calor político del momento, poco antes de las 10:00 horas llegó la gobernadora Rocío Nahle García, acompañada por la presidenta municipal de Veracruz, Rosa María Hernández Espejo y desde el templete dio la bienvenida a los asistentes y expresó el respaldo a la Presidenta de México. “¿Cómo no vamos a estar orgullosos del pueblo veracruzano?”, preguntó la Mandataria ante una plaza que respondió con porras y aplausos.


Durante su mensaje destacó la defensa de la soberanía nacional, la continuidad de la transformación y los avances sociales alcanzados en los últimos años, entre ellos la salida de más de un millón de veracruzanos de la pobreza. Bien.


@MValeraH


Articulista invitado Jorge Ramón Rizzo


    Focus Group 

INEGI y la demoledora radiografía de la corrupción

Por Jorge Ramón Rizzo*


La corrupción en México ya se percibe de manera ambiental. Es decir, un ciudadano no necesita ser extorsionado todos los días por un policía de tránsito para saber que el sistema está viciado; lo constata al observar la opacidad en las obras públicas, el nepotismo en las dependencias gubernamentales, la nula transparencia institucional o la persistente impunidad que cobija a los sujetos señalados por delinquir. Lamentablemente, la percepción de corrupción en México se encuentra en el ambiente día con día.


Y no es para menos, ya que el 84.1% de la población mexicana considera que los actos de corrupción en su entidad son frecuentes o muy frecuentes, una cifra demoledora provista nada más y nada menos que por la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) publicada recientemente por el INEGI.


Este 84.1% de la población que percibe la corrupción como frecuente en sus entidades, evidencía que la desconfianza hacia el aparato gubernamental sigue profundamente arraigada en la sociedad. Y es tal el nivel de desconfianza, que únicamente el 4.6% de víctimas de actos de corrupción denuncian el hecho, lo que se constituye como un dato alarmante entre los revelados por la encuesta, ya que confirma la nula confianza en los mecanismos de denuncia. 


Y por si lo anterior fuese poco, el INEGI arroja un dato terrible: La corrupción le cuesta a los bolsillos de los mexicanos más de 17 mil millones de pesos anuales. Se trata de un enorme desvío de recursos, que impacta directamente en las finanzas de las familias, equivale a presupuestos enteros de programas sociales; demostrando que la corrupción no es una simple falta administrativa, sino una especie de "impuesto invisible" que frena el desarrollo social desde la célula misma, representada por las familias.


La percepción del problema no es uniforme, pero es generalizadamente crítica: Regiones como Michoacán (89.4%), Baja California (89.3%) y la Ciudad de México (88.9%) encabezan los peores indicadores de esta percepción. Donde casi nueve de cada diez ciudadanos en estas entidades asumen la corrupción como una constante. Pero no se quedan atrás Puebla (87.7%) y Veracruz (85%), estados donde también la ciudadanía percibe que las reglas del juego están amañadas y que el acceso a derechos básicos depende de intermediarios o prebendas.


Quiero dejar claro que no se trata únicamente de grandes desvíos presupuestarios en las altas esferas, sino de la experiencia local palpable y la peor consecuencia de estos sucesos es la resignación ciudadana. Cuando "la tranza" se asume como el mecanismo ordinario para agilizar un trámite, obtener algún servicio o garantizar seguridad, la legitimidad democrática se vacía de contenido y prácticamente nos quedamos en la indefensión total ante el "cero" actuar de nuestras autoridades.


Una arista más que quiero referir del estudio del INEGI es el que tanto las policías como los partidos políticos, se mantienen en el fondo de la confianza ciudadana, perpetuando un círculo vicioso: La población no confía, por ende no denuncia, y ante la falta de denuncias, la impunidad florece. Bajo ese estigma de corrupción llegarán los partidos a la elección de 2027 y seguramente esto generará abstención y falta de interés por participar en la vida democrática de nuestras regiones.


Los resultados que arroja este documento oficial, repito: Oficial, deben leerse como un rotundo fracaso de las políticas de fiscalización actuales. El combate a la corrupción no se logra de un plumazo, mediante decretos morales ni una retórica de austeridad. Exige la digitalización radical de trámites para eliminar la discrecionalidad humana, la autonomía real de las fiscalías anticorrupción y el castigo efectivo a los responsables. 


Mientras los gobiernos locales sigan administrando el problema en lugar de desmantelarlo, el 84.1% de los mexicanos continuará viviendo con la certeza de que las instituciones de su entidad no les sirven a ellos, sino a los intereses privados de quienes las operan. Tristemente.


Para ir cerrando quiero decirle que la encuesta se practica cada dos años y la percepción de corrupción subió 1.0 punto porcentual. Pasó del 83.1% registrado en la edición anterior al 84.1% actual. Y se destaca negativamente a Tlaxcala, donde la tasa de actos de corrupción por habitante y el descontento social por servicios se elevaron significativamente, colocándolo como uno de los estados con mayor aceleración del problema. Mientras que el contraste de entidades con menor percepción de corrupción como Colima o Nayarit, evidencia que existen dinámicas locales diferenciadas, pero ninguna zona del territorio nacional queda exenta de la sospecha generalizada.


El verdadero talón de Aquiles de la administración pública es la impunidad. ¿Por qué el ciudadano común denunciaría un acto de extorsión o soborno si considera que las instituciones responsables de investigar el delito son parte del mismo entramado? El miedo a represalias, sumado a la burocracia y la ineficiencia, termina por proteger a los funcionarios y particulares corruptos, perpetuando este terrorífico ciclo vicioso.


El reto por delante ante los números del INEGI es urgente: La corrupción sistémica corroe los cimientos de la democracia y profundiza la desigualdad. Para cambiar esta realidad, no bastan los discursos oficiales ni las campañas de concientización. Se requiere una reestructuración profunda de las instituciones de seguridad y justicia, garantizar una verdadera transparencia y rendición de cuentas, y, sobre todo, empoderar al ciudadano con mecanismos de denuncia seguros y efectivos que castiguen ejemplarmente a los culpables. La transformación real de México exige erradicar esta epidemia desde la raíz.

*Periodista/Tlaxcala

Articulista invitado Felipe Mendiola Parra

   Más claro…

Por Felipe Mendiola Parra

 

DANIELA GRIEGO ES INSENSIBLE A LA CRÍTICA DE LA OPINIÓN PÚBLICA

 

Los platos rotos seguramente los va a pagar Morena en 2027

Los teléfonos de Cmas nadie los contesta y la irritación ciudadana crece

 

 

En repetidas ocasiones cuando aparecen errores en las administraciones municipales o en la estatal, emanadas de Morena, de inmediato la reacción de los lectores es escribir estas frases recurrentes: “sigan votando por Morena” o “disfruten lo votado”, porque se han visto afectados los derechos de algunas personas o se ponen al descubierto errores que no debieran suceder y esa expresión pareciera una catarsis para muchos.  

El público se desahoga y arremete con expresiones que debieran despertar el interés legítimo de la autoridad, pero no es así, nadie hace nada como si la opinión pública se escuchara en el desierto. Se perdieron los principios más elementales de honestidad, dignidad y decoro y los problemas ahí continúan sin solución.

Los medios de comunicación cumplen la función de informar y hacer análisis de la vida cotidiana, para retroalimentar a las autoridades que, muchas veces no saben del mal comportamiento de sus sub alternos o de las fallas de algún equipo o maquinaria, que atiende las necesidades de la población.

Es lamentable, porque con sus honrosas excepciones, la mayoría de los funcionarios son omisos y pasan por alto esos señalamientos, pensando que quienes los hacen son sus enemigos o acaso es fuego amigo, se encaprichan y menos atienden esas quejas.

En Xalapa, con la nueva administración municipal, muchos ciudadanos confiaron en que los problemas se podrían resolver con la intervención de la alcaldesa Daniela Griego Ceballos, pero resultó peor que la administración anterior, que cerró el 31 de diciembre Alberto Islas, del que por cierto, poco se habla porque pasó sin pena ni gloria.

La escasez de agua potable que es vital, va aparejada con las fugas constantes de agua que se registran en diversos puntos de la ciudad y que vemos reportes y más reportes en las redes sociales, porque los números telefónicos que proporcionan para este tipo de quejas, sencillamente no contestan nunca.

Cmas Xalapa tiene módulos para cobrar los servicios de agua y drenaje, pero no tiene módulos para hacer este tipo de denuncias y se tienen que trasladar los quejosos hasta las oficinas de Miguel Alemán, donde siempre hay filas para hacer estos reportes.

El ejemplo que den a la ciudadanía los alcaldes emanados de cualquier partido político será, sin duda, la cantidad de votos que les puedan aportar a esos partidos, así es que tan solo en Xalapa las condiciones para ese partido que hoy se encuentra en el poder, se ven cada día más difíciles.

La mala imagen de Morena en Xalapa no es nueva, pero con ese letargo de la alcaldesa, pues sencillamente todo se va a complicar mucho más, porque no se ha podido ver el trabajo real que esté aportando para el crecimiento de la ciudad capital y la factura va a parecer en 2027.

Más claro ni el agua.