IMPRONTA
El oro verde bajo fuego
Carlos Miguel Acosta Bravo
Estados Unidos suspendió las exportaciones de aguacate desde
Michoacán. La razón amenazas contra inspectores del Departamento de Agricultura
(USDA). La consecuencia, 7.5 millones de dólares en pérdidas por día, 200 mil
empleos en riesgo y un mercado de 63,350 millones de pesos puesto en jaque.
No es la primera vez. En junio de 2024, una suspensión
similar dejó pérdidas superiores a 100 millones de pesos. En 2018, 50 mil
toneladas de aguacate se perdieron por bloqueos. Pero esta vez es diferente.
Esta vez, el mensaje es claro: la inseguridad en Michoacán ya no es solo un
problema mexicano. Es un problema bilateral que pone en riesgo la credibilidad
de México como socio comercial.
Detrás de las cifras hay rostros. Hay 12 mil trabajadores de
corte de fruta que cada día no saben si podrán trabajar. Hay 2 mil empleados de
transporte que ven paralizados sus camiones. Hay 7 mil 500 jefes de familia en
procesos de empaque que no saben si habrá aguacate que empacar. Hay 82 empresas
certificadas en municipios como Uruapan, Peribán, Tancítaro y Tacámbaro que
enfrentan incumplimiento de contratos y penalizaciones.
Michoacán concentra 75% de las exportaciones de aguacate
mexicano hacia Estados Unidos. El mercado estadounidense representa 87% de las
exportaciones totales de aguacate mexicano (1.28 millones de toneladas,
valoradas en 3,696 millones de dólares en 2025). Cuando Estados Unidos cierra
la puerta, no hay hacia dónde más vender.
El aguacate que no puede exportarse se desvía al mercado
interno, saturándolo y provocando una caída drástica de precios que afecta a
productores de otros estados como Guanajuato y Morelos. El aguacate es
perecedero no puede almacenarse indefinidamente. Cada día que pasa, la fruta se
echa a perder. Cada día que pasa, las pérdidas se acumulan.
La suspensión fue motivada por amenazas contra intereses
estadounidenses en Michoacán, alertas de seguridad para inspectores del USDA y
violencia desatada en territorio michoacano, incluyendo bloqueos carreteros
tras la captura de líderes de cárteles como "El R5" o "El
Wicho" de Cárteles Unidos el 2 de agosto de 2026.
El Departamento de Estado de Estados Unidos mantiene una
alerta Nivel 4 de "no viajar" para Michoacán por cuestiones de
seguridad. En otras palabras, Estados Unidos considera que Michoacán es tan
peligroso que ni siquiera recomienda que sus ciudadanos viajen allí. Y sin
embargo, esperamos que sus inspectores entren a las empacadoras para certificar
el aguacate que exportamos.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció el envío de 1,500
militares adicionales a Michoacán. El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla
informó que mantiene comunicación con la Embajada de Estados Unidos, el USDA,
la Secretaría de Seguridad y la Guardia Civil. La Guardia Nacional reforzará
vigilancia en Michoacán.
Son medidas necesarias, pero insuficientes. Se necesita más.
Primero, garantizar seguridad permanente para inspectores
estadounidenses. Protección armada permanente en todas las plantas empacadoras
certificadas. Escoltas de la Guardia Nacional para el traslado de inspectores.
Protocolos de seguridad estandarizados en todas las regiones aguacateras.
Segundo, fortalecer la presencia de seguridad en zonas
aguacateras. Despliegue permanente de fuerzas federales en municipios
estratégicos. Instalación de bases militares o de la Guardia Nacional cerca de
las zonas de producción y empaque. Patrullajes constantes en carreteras que
conectan huertas con empacadoras y aduanas.
Tercero, establecer mecanismos de coordinación
México-Estados Unidos. Comités binacionales de seguridad que se reúnan
regularmente. Comunicación directa y constante entre el gobierno federal
mexicano, el gobierno de Michoacán, la Embajada de Estados Unidos y el USDA.
Protocolos de alerta temprana para identificar amenazas antes de que escalen a
suspensiones.
Cuarto, investigar y sancionar amenazas contra intereses
estadounidenses. Investigaciones exhaustivas de todas las amenazas o
agresiones. Captura y procesamiento judicial de los responsables. Transparencia
en los resultados para demostrar compromiso ante Estados Unidos.
Quinto, combatir la extorsión y el crimen organizado en la
región. Operativos contra cárteles que extorsionan a productores, empacadores y
transportistas. Desmantelamiento de redes de protección que permiten la
operación de grupos criminales. Protección a productores que denuncien
extorsiones o amenazas.
Acciones preventivas, la clave del futuro,pero no basta con
reaccionar de manera tardía. Se necesita prevenir. Se necesitan protocolos de
seguridad preventiva con evaluación de riesgos permanente en todas las regiones
exportadoras. Sistemas de monitoreo en tiempo real de la situación de
seguridad. Alertas preventivas a empacadoras y productores cuando se
identifiquen riesgos potenciales.
Se necesita infraestructura de seguridad, cámaras de
vigilancia en carreteras y accesos a empacadoras, puntos de revisión permanente
en corredores aguacateros, centros de mando y control regionales.
Se necesita certificación de zonas seguras, delimitación de
"zonas certificadas" donde la seguridad está garantizada para
inspectores estadounidenses, protocolos de acceso controlado a empacadoras en
zonas de riesgo.
Se necesita apoyo económico contingente, fondo de emergencia
para productores afectados por suspensiones temporales, créditos blandos para
empacadoras que enfrenten pérdidas, subsidios temporales para transporte de
aguacate a mercados alternativos.
Se necesita diversificación de mercados, promoción de
exportaciones a otros mercados (Canadá, Unión Europea, Asia) para reducir
dependencia de Estados Unidos. Acuerdos comerciales que faciliten el acceso a
mercados alternativos. Desarrollo de mercado interno para absorber volúmenes no
exportables.
Y se necesita fortalecimiento institucional, unidad
especializada en protección de exportaciones agrícolas dentro de la Secretaría
de Seguridad, coordinación intersecretarial (Sader, Seguridad, Economía,
Relaciones Exteriores), mesa permanente de diálogo con productores y
exportadores.
El cierre de exportaciones de aguacate no es un problema
aislado, es síntoma de un problema estructural de inseguridad en Michoacán que
pone en riesgo una industria que genera 63,350 millones de pesos y 200 mil
empleos.
Las acciones preventivas deben ser permanentes, no
reactivas. Coordinadas entre gobiernos federal, estatal y municipal.
Binacionales, con comunicación constante con Estados Unidos. Integrales,
combinando seguridad, apoyo económico y diversificación de mercados.
La pregunta clave es ¿el gobierno mexicano podrá garantizar
seguridad permanente para los inspectores estadounidenses, o seguiremos viendo
suspensiones cíclicas que dañan a productores, trabajadores y la economía
nacional?
La respuesta definirá no solo el futuro de la industria
aguacatera, sino también la credibilidad de México como socio comercial
confiable ante Estados Unidos. Porque cuando un país no puede garantizar la
seguridad de sus propios exportadores, pierde más que aguacate, pierde
confianza. Y la confianza, una vez perdida, es mucho más difícil de recuperar
que un mercado.
Al cierre esta columna, se anunció que Estados Unidos
permitiría el ingreso de 9 mil toneladas de aguacate, lo cual de entrada es una
muy señal para los productores.
El oro verde de Michoacán está bajo fuego. Y la pregunta no
es si podemos permitirnos perderlo. La pregunta es: ¿podemos permitirnos no
actuar?
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cacostabravo@yahoo.com.mx
Maestro en Comunicación por la Universidad
Iberoamericana. Formó parte del cuerpo
académico de la Licenciatura en Comunicación en esa institución, así como de la
Universidad Anáhuac, campús norte.

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