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sábado, 7 de noviembre de 2026

Articulista invitado Carlos Miguel Acosta Bravo

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Veracruz 2027, una elección

Carlos Miguel Acosta Bravo

El proceso electoral 2026-2027 en Veracruz arrancó bajo una combinación inusual de desgaste político, desconfianza institucional y demandas sociales no resueltas. No será solo una contienda por 50 curules locales y 19 diputaciones federales, será una prueba de si Morena puede sostener su dominio territorial y de si el OPLE puede demostrar que es un árbitro imparcial.

La elección está programada para el 6 de junio de 2027 y renovará 50 diputaciones locales -30 por mayoría relativa y 20 por representación proporcional-, además de 19 diputaciones federales. El arranque formal del proceso, este 6 de noviembre, llegó acompañado de una pregunta incómoda ¿puede un órgano electoral cuestionado por contratos con empresas ligadas al escándalo nacional del INE garantizar elecciones limpias?

El OPLE Veracruz instaló formalmente su Consejo General bajo la sombra del escándalo vinculado a Guadalupe Taddei y a las empresas de José Alfredo y Raymundo Hernández Casillas. Veracruz fue la entidad con mayor monto de contrataciones a ese grupo entre 2014 y 2023: 570.4 millones de pesos, equivalentes a 27.2% del total nacional de 2,094 millones de pesos adjudicados por 23 OPLE.

La ASF investiga presuntas irregularidades por 514 millones de pesos en cuatro empresas del corporativo, incluyendo Cajas Graf, Corporativo ZEG, Comercializadora JVLY y Formas Finas y Materiales. La presidenta del OPLE, Marisol Delgadillo, sostiene que desde su gestión no se han contratado empresas señaladas y que las adquisiciones de 2025 pasaron por comité y se realizaron conforme a la ley. Sin embargo, evadió responder si Hernández Casillas buscó un acercamiento con ella, lo que debilita la narrativa de transparencia que el organismo necesita proyectar.

El problema no es solo la cifra. Es la percepción de que el órgano que debe garantizar elecciones limpias pudo haber operado bajo una red de contrataciones con competencia simulada, según las investigaciones periodísticas y las indagatorias federales.

Para el OPLE Veracruz, el riesgo es triple, legitimidad de sus decisiones, cualquier resolución sobre candidaturas, financiamiento o sanciones puede ser cuestionada como parcial. Confianza ciudadana, si el electorado percibe que el árbitro local tiene vínculos con proveedores cuestionados, aumenta la desconfianza en el proceso. Vulnerabilidad política, partidos de oposición pueden usar el caso para cuestionar la neutralidad institucional y presionar cambios en la conducción del OPLE.

La respuesta institucional no puede ser solo negar. Debe incluir entrega de expedientes, auditorías externas, publicación de contratos y separación preventiva de funcionarios con conflictos de interés potenciales.

Morena llega al proceso con una base electoral importante, pero con desgaste acumulado. La falta de medicamentos, la inseguridad, la percepción de abandono en zonas rurales y la respuesta tardía ante desastres naturales son factores que pueden erosionar su ventaja territorial.

El caso de Poza Rica y municipios del norte del estado es especialmente sensible. La percepción de una actuación negligente o tardía ante la inundación puede convertirse en un símbolo político de abandono estatal, especialmente si se contrasta con la promesa de un gobierno cercano al pueblo.

Las afectaciones a pescadores por el derrame atribuido a Pemex -con muerte de fauna, contaminación y pérdida de medios de vida - añaden otro frente de descontento. Cuando una empresa estatal admite responsabilidad, la pregunta pública deja de ser si hubo daño y pasa a ser quién responde y cómo se repara.

Movimiento Ciudadano sostiene que le fueron arrebatados triunfos electorales legítimos, una acusación que puede alimentar una narrativa de fraude o manipulación institucional si no se atiende con transparencia. El líder estatal del PRI, Adolfo Arana, ha elevado críticas contra el gobierno y el partido dominante, buscando posicionar al PRI como alternativa de contención.

El riesgo para Morena es que estas acusaciones, aunque no demuestren por sí mismas irregularidades, alimenten una percepción de sistema cerrado. En un contexto de desconfianza, la oposición no necesita ganar todos los argumentos, le basta con sembrar dudas sobre la imparcialidad del árbitro.

El proceso electoral 2027 en Veracruz no será solo una contienda por 50 curules. Será una prueba de si Morena puede sostener su dominio territorial frente a un desgaste acumulado, y de si el OPLE puede demostrar que es un árbitro imparcial y no una extensión de intereses partidistas o empresariales.

La clave no estará en el discurso, sino en los hechos, si hay medicamentos, seguridad, respuestas oportunas ante desastres, reparación a pescadores y transparencia en contrataciones. Si no, la oposición tendrá munición suficiente para cuestionar la legitimidad del proceso, aunque no gane las elecciones.

La democracia veracruzana no se juega solo en las urnas. Se juega en la capacidad del Estado para responder antes, durante y después de la campaña.

 

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