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sábado, 27 de junio de 2026

Articulista invitado Carlos Miguel Acosta Bravo

     IMPRONTA

La presión de Washington, 

Escribe Carlos Miguel Acosta Bravo

La relación entre México y Estados Unidos atraviesa una etapa distinta a la que se vivió durante el sexenio anterior. Hay más diálogo, mayor coordinación en materia de seguridad y un discurso menos confrontativo entre ambos gobiernos. Sin embargo, eso no significa que Washington haya disminuido sus exigencias hacia México. Al contrario, las declaraciones recientes del presidente Donald Trump, del senador Markwayne Mullin y del administrador de la DEA, Terrance Cole, reflejan una estrategia cuidadosamente diseñada para mantener la presión sobre nuestro país sin provocar un conflicto diplomático con la presidenta Claudia Sheinbaum.

La diferencia es importante. En ningún momento Trump ha convertido a Sheinbaum en el blanco principal de sus críticas. Incluso funcionarios estadounidenses han reconocido públicamente que la cooperación del actual gobierno mexicano es mayor que la observada en años anteriores y han insistido en el respeto a la soberanía nacional. Sin embargo, al mismo tiempo sostienen que los cárteles continúan ejerciendo un enorme poder territorial y que el tráfico de fentanilo sigue representando una amenaza para millones de estadounidenses.

Ese doble discurso no es una contradicción; es una estrategia. Washington separa a la persona que encabeza el gobierno mexicano del problema estructural que enfrenta el Estado. En otras palabras, el mensaje es, confiamos en la disposición de la presidenta para colaborar, pero creemos que el crimen organizado sigue teniendo una capacidad de operación que el Estado aún no logra contener por completo.

Las afirmaciones de Trump sobre la existencia de jefes de plaza en prácticamente todo el país también cumplen otro objetivo. No sólo buscan llamar la atención de México, sino convencer al Congreso estadounidense de que la amenaza es suficientemente grave como para justificar mayores recursos para la DEA, fortalecer al Departamento de Seguridad Interna, ampliar las labores de inteligencia y endurecer las acciones contra organizaciones consideradas prioritarias para la seguridad nacional.

Desde esa perspectiva, cuanto más preocupante sea el diagnóstico sobre la influencia de los cárteles, mayor respaldo político tendrá la estrategia de seguridad de la administración Trump.

También es un mensaje dirigido a los resultados. Estados Unidos reconoce que existe cooperación, pero considera que ésta debe traducirse en hechos medibles, más decomisos, más capturas de líderes criminales, mayor destrucción de laboratorios clandestinos y una reducción real del flujo de fentanilo que cruza la frontera.

Para México, este escenario representa un reto complejo. La buena relación política entre ambos gobiernos ayuda a evitar tensiones innecesarias, pero no elimina la presión permanente que ejercerá Washington mientras considere que los grupos criminales mantienen capacidad para controlar territorios, producir drogas sintéticas y abastecer el mercado estadounidense.

En ese contexto, la administración de Claudia Sheinbaum enfrenta un desafío mayor que el de preservar una relación cordial con Estados Unidos. Debe demostrar, con resultados verificables, que el Estado mexicano puede recuperar espacios donde el crimen organizado ha consolidado su influencia durante años.

Encima hay otras medidas con las que Estados Unidos presiona a México, el haber conseguido más recursos para incrementar la deportación de ilegales por el ICE es una medida que puede presionar aún más a México.

Todo indica que después de haber terminado la guerra con Irán, de la que no salió muy bien parado el presidente Donald Trump usará como medida muy importante la deportación de ilegales, todo como un bastión de ilegales que presionará aún más la política en México.

La cooperación bilateral parece vivir uno de sus mejores momentos. Paradójicamente, también es uno de los periodos en los que Estados Unidos exige con mayor firmeza avances concretos en el combate a los cárteles. Esa combinación de diálogo, reconocimiento y presión será, probablemente, la característica que definirá la relación entre ambos países durante los próximos años.

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cacostabravo@yahoo.com.mx

Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana. Formó parte  del cuerpo académico de la Licenciatura en Comunicación en esa institución, así como de la Universidad Anáhuac, campús norte.


 

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