CONTRASEÑAS
+ Persecución
religiosa a un veracruzano en Atlacomulco, Estado de México.
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El cuestionado catolicismo pretende erigirse como iglesia única ante las múltiples
expresiones religiosas que existen en México y el mundo.
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El veracruzano Isidoro Abad Olivares, una víctima de intrigas religiosas
locales.
Escribe Miguel
Valera
En
pleno siglo XXI, cuando el oscurantismo nos parece cosa del pasado, un clérigo
—no católico— es perseguido por la iglesia romana de Atlacomulco, que preside
monseñor Adolfo Miguel Castaño Fonseca. Sí, esa institución que ha
pregonado la máxima del amor al prójimo, como lo promovió su fundador, Jesús de
Nazareth.
El
ámense los unos a los otros que se pregonó hace casi dos mil años, sin notas al
calce, ahora se dicta desde ese púlpito mexiquense de esta manera: Amen a los
que piensen como ustedes, a los que sean de su congregación, de su rebaño, a
los que estén “dentro de la institución”.
He
dicho en este espacio que conozco desde hace muchos años al veracruzano
monseñor Isidoro Abad Olivares, oriundo del puerto de Veracruz. Aunque
inició su formación en la iglesia católica romana, pocos años después abrió sus
perspectivas y ahora es obispo primado de la Iglesia Apostólica Ecuménica
Siervos del Espíritu Santo de Veracruz.
Ni
él ni sus clérigos han dicho o dicen en sus comunidades que son “la iglesia de
siempre” —la del padre Marcial Maciel Degollado—. No, son otra expresión
religiosa, otra denominación, que cuenta con el registro SGAR/5471/2025 como
Asociación Religiosa de parte de la Secretaría de Gobernación. Es decir, que
ante las leyes mexicanas tienen todos los derechos de ejercer sus ritos
religiosos.
Sin
embargo, como el catolicismo tradicional sigue creyendo que vivimos en la época
del oscurantismo, ahora se lanza en contra del arzobispo primado Isidoro
Abad Olivares para desprestigiar su legítimo derecho de trabajar en la viña
del señor.
Así
lo expone en su comunicado la Diócesis de Atlacomulco A. R., en donde informa
que “el señor ISIDORO ABAD OLIVARES no cuenta con licencia canónica para
el ejercicio de algún ministerio dentro de esta jurisdicción eclesiástica, ni
se encuentra registrado ante esta Diócesis como sacerdote. Por tanto, hacemos
del conocimiento de la comunidad católica que la mencionada persona no se
encuentra reconocida como obispo dentro de las instancias eclesiales
correspondientes de la iglesia católica en México”.
Añade:
“Por tal motivo, los pretendidos actos sacramentales que eventualmente pretenda
celebrar el señor ISIDORO ABAD OLIVARES no cuentan con reconocimiento canónico por parte
de la Diócesis de Atlacomulco, ni de ninguna otra Diócesis. En consecuencia,
dichos actos, como todos aquellos que realice cualquier otro ministerio de
‘iglesias’ que no estén en comunión con el Santo Padre, el Papa León XIV y con
la Conferencia Episcopal Mexicana, por ningún motivo podrán ser inscritos,
convalidados, ni producir efectos en los registros parroquiales que dependan de
esta Jurisdicción eclesiástica”.
Luego
de lanzar esas advertencias, el joven epíscopo católico —designado
recientemente por el Papa León XIV, añade que “esta circunstancia nos
motive a renovar nuestro amor por la Iglesia, Madre y Maestra, y a vivir con
mayor profundidad nuestra pertenencia a la comunidad de fe que el Señor nos ha
confiado”.
Así,
directo, sin ambages, pretende refrendar que ellos son los únicos, los
elegidos, los auténticos depositarios de la verdad de la fe del carpintero de
Nazareth. Ni hablar, es su papel y es su trabajo, aunque esto implique
perseguir a otra expresión religiosa, ligada, en su credo, a las mismas
expresiones del fundador del catolicismo.
Este
ataque directo que el veracruzano monseñor Isidoro Abad Olivares ha
sufrido, no es el primero. Desde hace varios meses y años, en esta demarcación
eclesial el clérigo “no católico romano” ha venido siendo perseguido. El más
reciente ocurrió el pasado 16 de julio, cerca del mediodía, cuando al realizar
una celebración de exequias en San Juanico Sector 1, del municipio de Acambay,
fue agredido por un sacerdote romano de nombre Ernesto, párroco de la comunidad
de Pathé.
Ese
día, según han contado los feligreses, la familia de la señora Santiaga
Teodomira Rivas Rojas, solicitó los servicios del obispo de la Iglesia
Apostólica Ecuménica Siervos del Espíritu Santo de Veracruz, pero la ceremonia
fue interrumpida por el padre Ernesto, quien al parecer se encontraba en estado
inconveniente y llegó a tomar fotografías y videos, amenazando a monseñor Isidoro Abad Olivares.
El
respeto a las distintas expresiones religiosas es fundamental en un estado
democrático. Nadie es poseedor de la verdad absoluta en materia religiosa.
Todas las expresiones son válidas, salvo las que atenten contra la dignidad de
las personas. “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la
muerte tu derecho a decirlo”, escribió Voltaire y en México, don Benito
Juárez lo acuñó así: “Entre los individuos, como entre las naciones, el
respeto al derecho ajeno es la paz”. Mi solidaridad para monseñor Isidoro
Abad Olivares.
@MValeraH

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