IMPRONTA
La tormenta contra el
abasto de medicamentos
Carlos Miguel Acosta
Bravo
El reconocimiento oficial de un adeudo de 110.8 mil
millones de pesos a la industria farmacéutica —con facturas arrastradas desde
licitaciones de 2023— no es solo un número en el Segundo Informe de Gobierno,
es una señal de tensión financiera que pone en riesgo el abasto de medicamentos
en hospitales y clínicas del país. A esto se suma la queja de empresarios
mexicanos de que las compras públicas se abrieron a proveedores de India, China
y otros países que operan con subsidios estatales, una decisión que, según la
industria, distorsiona la competencia, amenaza empleos locales y contradice los
objetivos del Plan México.
La magnitud del pasivo es elocuente 110.8 mil
millones de pesos conciliados al 30 de junio de 2026 equivalen a cerca del 63%
del presupuesto proyectado para IMSS-Bienestar en 2026. No se trata de
compromisos futuros, son medicamentos e insumos que las empresas ya entregaron,
pero que el Estado no ha pagado a tiempo. La industria identifica al
IMSS-Bienestar como el principal deudor, y el propio informe admite que parte
de los adeudos corresponde a licitaciones realizadas desde 2023, es decir,
compromisos que se arrastran por más de dos años.
Cuando el gobierno no paga a tiempo, las
farmacéuticas ven reducida su liquidez para comprar activos, empacar,
distribuir o financiar nuevas licitaciones. El resultado es previsible, algunas
empresas pueden decidir no participar en futuras licitaciones o exigir mayores
garantías, lo que reduce la base de oferentes y aumenta el riesgo de que claves
queden desiertas. En un sistema que ya ha reportado episodios de desabasto, la
combinación de deuda acumulada y licitaciones con participación internacional
amplia puede generar cuellos de botella en la reposición de inventarios, sobre
todo en medicamentos de alta rotación o especializados.
El segundo frente de tensión es la apertura
internacional de las compras. La Secretaría de Hacienda declaró internacional
la licitación LA-12-NEF-012NEF001-I-285-2026 de medicamentos y material de
curación, permitiendo la participación de empresas de prácticamente cualquier
país, incluidos China, India y Pakistán.
Canifarma y otros gremios sostienen que muchos de
esos competidores operan con subsidios estatales y condiciones de producción
distintas, lo que les permite ofrecer precios más bajos pero en condiciones que
la industria mexicana considera “no equitativas”. El argumento no es
proteccionismo ciego, es una advertencia sobre distorsiones de mercado. Si se
privilegia la compra al extranjero solo por precio, sin considerar
certificaciones, continuidad de abasto, empleo local y compromisos de inversión,
se erosiona la base productiva nacional justo cuando el Plan México busca
fortalecer cadenas estratégicas y generar empleos formales.
La contradicción es evidente, por un lado, el Plan
México promete fortalecer la inversión, el empleo y la soberanía productiva en
sectores estratégicos. Por otro, la combinación de deuda acumulada y
competencia con proveedores subsidiados desalienta la inversión en plantas,
líneas de producción en México.
Además, la credibilidad del Estado como comprador
queda en entredicho. Un comprador público que reconoce adeudos viejos y, al
mismo tiempo, abre licitaciones a proveedores extranjeros con ventajas de
costo, envía señales mixtas a inversionistas, por un lado, hay compromiso de
pago; por otro, persiste incertidumbre sobre criterios de adjudicación y
sostenibilidad financiera.
Qué se necesita para salir
del atolladero? reducir el riesgo de desabasto y recuperar confianza requiere
acciones concretas: Plan de pagos claro y calendarizado; Priorizar el pago de
facturas conciliadas sobre todo de IMSS-Bienestar y comunicar un calendario que
permita a las empresas planear producción y compras de insumos.
En licitaciones de medicamentos y material de
curación, ponderar no solo precio, sino certificaciones, continuidad de abasto,
empleo local y compromisos de inversión, para evitar distorsiones por subsidios
externos.
Es clave mantener un margen de compra a proveedores
nacionales en claves estratégicas, como han pedido Canifarma y otros gremios,
para blindar el abasto frente a posibles interrupciones de importación.
Se necesita publicar estatus de pagos, resultados
de licitaciones y indicadores de abasto por institución, de modo que la
industria y la sociedad puedan evaluar avances y corregir a tiempo.
El adeudo y la apertura a proveedores asiáticos
subsidiados no son solo un problema contable, son factores que, si no se
gestionan con un plan de pagos creíble y reglas de compra equilibradas, pueden
debilitar el abasto de medicamentos, erosionar la base productiva nacional y
contradecir los objetivos del Plan México en salud, empleo e inversión.
La pregunta es simple, ¿priorizará el gobierno el
pago oportuno y reglas claras, o seguirá acumulando tensiones que terminan
pagando los pacientes con desabasto y los trabajadores con empleos perdidos? La
respuesta definirá no solo la salud financiera de la industria, sino la salud
pública de millones de mexicanos.[

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