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lunes, 19 de octubre de 2026

Articulista invitado Jorge Ramón Rizzo


 Focus Group

Malos gobernadores debilitan a Morena

Por Jorge Ramón Rizzo*


Los estudios demoscópicos más recientes de casas encuestadoras como Cripeso y Mitofsky evidencian que, mientras un puñado de mandatarios morenistas goza de una sólida aceptación ciudadana, otros concentran el descontento de sus estados. El análisis de los extremos revela que la marca partidista ayuda a ganar elecciones, pero es el desempeño local, principalmente en seguridad y economía, el que define la permanencia de la simpatía popular.


En la cúspide de la aprobación morenista se encuentra Alejandro Armenta Mier, gobernador de Puebla. De acuerdo con el reporte de Cripeso correspondiente a octubre de 2026, Armenta lidera el bloque oficialista nacional con un 57.01% de aprobación ciudadana, situándose de manera consistente como el único morenista dentro del Top 5 nacional. El mandatario poblano fundamenta su capital político en una agenda centrada en la obra pública y una constante interlocución con sectores productivos.


Muy de cerca le sigue la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada. La mandataria capitalina registra una sólida aprobación del 56.62% en las últimas mediciones de Cripeso. El arraigo de Brugada en las alcaldías más pobladas de la capital y la continuidad de los programas de bienestar social han blindado su gestión frente al desgaste habitual de la metrópoli, ratificándose también en mediciones paralelas de Consulta Mitofsky como uno de los perfiles más rentables del movimiento. En este grupo de élite destaca también Eduardo Ramírez Aguilar en Chiapas con 55.62% e increíblemente Américo Villarreal en Tamaulipas con 55.10%.


En el extremo opuesto del espectro, el desgaste se vuelve crítico y el caso más claro es el de David Monreal Ávila, gobernador de Zacatecas. De manera recurrente en los últimos años y ratificado en los cortes de Cripeso de octubre de 2026, Monreal ocupa el último lugar de la tabla de los 32 mandatarios del país, arrastrando una aprobación de apenas el 29.69%. La percepción de inseguridad crónica, sumada a crisis en la gestión de recursos públicos y acusaciones locales de desatención a sectores clave como la salud y la educación, mantienen al zacatecano en el fondo de la consideración pública.


El sótano de las evaluaciones no lo ocupa solo Monreal. De hecho, el informe de la encuestadora Cripeso resalta un dato políticamente sensible: Morena concentra la totalidad de los 5 puestos con menor aprobación pública nacional. 


Junto al mandatario de Zacatecas, figuran en la parte más baja Lorena Cuéllar de Tlaxcala, Graciela Domínguez (quien asumió funciones clave o interinatos en Sinaloa tras la crisis en esa entidad), Víctor Manuel Castro en Baja California Sur y la gobernadora de Campeche, Layda Sansores. Castro registra un 38.16% de aprobación, arrastrado por escándalos financieros e inseguridad creciente en municipios turísticos, mientras que Sansores promedia un 39.52%, debilitada por conflictos con su policía local y acusaciones de censura a la prensa.


Este contraste interno dibuja una realidad ineludible para el partido gobernante. Mientras que el promedio de aprobación de los gobernadores de la oposición, léase PAN y PRI muestra una mayor cohesión y constancia, encabezados por Manolo Jiménez de Coahuila con un 64.24% de aprobación general, los mandatarios de Morena registran una alta dispersión y el promedio partidista general más bajo, situándose en torno al 47.8%.


El fenómeno demuestra que el "bono democrático" y la popularidad de la marca de Morena a nivel federal no son un cheque en blanco eterno. Es suficiente con citar los casos de Rubén Rocha Moya en Sinaloa o Layda Sansores en Campeche, para reconocer que un mal gobernante debilita a Morena de cara a las elecciones de 2027.


Cuando un gobierno estatal falla en contener la violencia, reactivar el empleo formal o mantener la transparencia institucional, la ciudadanía cobra la factura directamente en las encuestas y en las urnas, sin importar las siglas del gobernante en turno.


Las encuestas advierten un serio riesgo de alternancia en los estados donde la marca del partido guinda ha sufrido un desgaste profundo por la gestión local. Zacatecas como foco rojo con David Monreal que es el peor evaluado del país (apenas roza el 29% de aprobación), la oposición ve una oportunidad real de arrebatar esa gubernatura.


También existe vulnerabilidad por inseguridad o crisis internas en estados como Sinaloa y Campeche. En resumen, las encuestas actuales demuestran que las elecciones de 2027 no se definirán como un bloque homogéneo. Mientras que en algunos estados la aprobación morenista mantiene un sólido liderazgo, en los estados reprobados el desempeño de los gobernadores salientes será el principal lastre que ponga a prueba el verdadero alcance de la hegemonía territorial del partido de Claudia Sheinbaum.


Lo que viene en 2027 definirá si el Movimiento de Regeneración Nacional consolida una hegemonía territorial sin precedentes en México, gobernando la gran mayoría de las entidades federativas del país o regresa la alternancia partidista, porque nos queda claro que el poder absoluto que hoy ostenta Morena no se traduce automáticamente en una aprobación homogénea y no tengo duda: La factura será costosa.


*Periodista/Tlaxcala

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