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jueves, 12 de enero de 2017

ARTICULISTA INVITADO. RAFAEL ARIAS HERNÁNDEZ

ESTADO  DE  EMERGENCIAS: VERACRUZ.

Faltan 690 días, para cumplir con responsabilidades y deberes gubernamentales;   hacer realidad promesas de campaña; y pasar del  dicho al hecho, en un cambio verdadero.

Quedan también 81 días, del inusual y cuestionado  libre ejercicio presupuestal, sin las imprescindibles  pero negadas  transparencia, fiscalización  y  rendición de cuentas.

Aprobación o respaldo, calificado  por MORENA e innumerables jurisconsultos,  básicamente  como un exceso anti constitucional; y por otros, como respaldo y necesaria facultad de la  facilidad.

SE HACE LO QUE SE SABE.

La notoria novedad, es que a pesar de todo lo que se dijo, anunció y prometió, el “duartismo” como práctica o política de gobierno sigue presente, en demasiados e importantes aspectos de la breve alternancia que apenas empieza.

Mucho preocupa y desconcierta que “más de lo mismo”, es el estilo o forma que sobresale o predomina, en muchos supuestos cambios que se realizan.
Claro que se debe reconocer que todavía es muy pronto para exigir y evaluar. 

A casi mes y medio, es de esperar que se concluyan  proceso de entrega recepción, cambio de personas, y primeras transformaciones institucionales. Ineludible,  evaluar y determinar si el nuevo gobierno es igual, mejor o peor.
Importante, ejercer el derecho a señalar lo que ya se considera  acierto o error, oportunidad  o imposibilidad, ventaja o riesgo, renovación o innovación. Incluso, ocurrencia o consistencia, precipitación o parálisis, persistencia o debilidad.

Repetir preguntas, como: ¿en dónde están los miles de millones de pesos desaparecidos? ¿Qué se ha hecho con los conocidos y denunciados mega saqueadores, convertidos en intocables y, algunos, en nuevos cómplices?

EMERGENCIA FINANCIERA.

Para la Historia, el hecho de que en menos de 10 días de iniciado el nuevo gobierno,  se tuvo que reconocer que simple y sencillamente no se estaba preparado para enfrentar la real realidad.

Punto a favor, admitir y hacer saber  que la situación es peor que la que se sabía, en buena  parte resultado del ocultamiento de información, del sabotaje y obstrucción padecida y denunciada que impidió, en muchas formas, preparar y facilitar el cambio de gobierno.

Real realidad que incluso convierte o reduce al Plan Veracruzano de Desarrollo, a interesante ejercicio académico, con algunas innegables aportaciones y aspectos positivos; pero también con inocultables afectaciones, inconsistencias y limitaciones, que en muchos aspectos lo desvalorizan e inutilizan, al  ocasionarle importantes  pérdidas de actualidad, pertinencia  y efectividad. Plan incompleto y desactualizado, también en emergencia de la cual hay que ocuparse pronto.

En resumidas cuentas, en relación al terreno financiero, mejor conocido como  redituable espacio gubernamental de lo oculto, lo disfrazado y  secreto; considerado, como provechoso territorio de la opacidad con su consecuente rapacidad, saqueo y desaparición de cuantiosos recursos públicos,  se debe reconocer la acertada e inmediata  aceptación y difusión de la adversa realidad presente.

No haber caído en el tradicional ocultamiento y negación de la magnitud y complejidad del problema financiero, tiene su mérito.
El cómo se va a atender esa emergencia financiera, es otra cosa. Todavía no se sabe.

Entre tanto, el nuevo gobierno obtuvo y disfruta de inusual y  cuestionado plazo de 90 días, de libertad presupuestal. Apuntalado en notorias  y denunciadas contradicciones constitucionales,  legales y procedimentales; y además, apoyado en anunciados cinco puntos de orientación y guía, caracterizados por el dominio,  de gasto y deuda, así como la repetida promesa de una transparencia y acceso a la información de las finanzas públicas, que no se hacen realidad. 
No va a ser fácil, lo que se haga y deje de hacer, traerá más complicaciones y problemas.

OTRAS INOCULTABLES EMERGENCIAS.

Llama la atención y hay que resaltar, que nunca se debe olvidar que se vive en una sociedad democrática con sus leyes y estructura institucional; en especial, cuando la realidad está llevando  a sociedad y gobierno,  a otro tipo de emergencias, que extrañamente no se reconocen, pero deben  atenderse como tales y requieren de:
-transparencia y rendición de cuentas verdaderas, sistematizadas y permanentes;
-la imprescindible aprobación y legitimación, participación  y fiscalización ciudadana y sociedad;
- sustentado y efectivo respaldo legal, organización, programación  y planeación;
-y coordinada acción, evaluación   y efectividad  de los diversos ámbitos de gobierno y sus poderes.

No hacerlo, no reaccionar de inmediato es facilitar o permitir, entre otros males peores,  la generación y desarrollo del totalitarismo o autoritarismo en  uso y abuso del poder público; la perniciosa  imposición burocrática y sus innumerables formas de ineficiencia y delincuencia gubernamental; y el incremento en limitaciones, pérdidas y sacrificios de los veracruzanos. Más vale prevenir. Emergencia no es pretexto.

En toda acción gubernamental, imprescindibles capacidad y efectividad de atención, solución y previsión de conflictos y problemas.
Por lo pronto, ya se constatan emergencias en seguridad; en anti impunidad y falta de aplicación de la ley; en sustentabilidad, agua  y medio ambiente; en política económica; y, desde luego, en asistencia y desarrollo social.

Se debe destacar esta última, sin restar importancia y atención a las mencionadas y otras que se deben considerar, para advertir  que la EMERGENCIA SOCIAL, no se puede ignorar, minimizar, manipular, “clientilizar”  y sobrellevar con ocurrencias, sensacionalismos y medidas superficiales,  que  complican aún más la desesperada situación de hambre y pobreza, inseguridad y sacrificio de millones de veracruzanos que sobreviven, en desesperación, resentimiento y  dolor que causan,  la imposición de un presente de   privaciones y falta de oportunidades; y la condena a futuro obligado de marginación y exclusión, resignación y conformismo.  

¿Dispensas  a  mega saqueadores gubernamentales,  intocables y reciclables? ¿Despensas distractoras a contados afectados, de innumerables pobres y hambrientos en aumento?
¿Respeto y orientación a quienes, sin violar sus derechos y libertades, deben ser procesados por el tamaño y tipo de delito, por saqueo popular ocasionado y comprobado?

Importante recordar, que para obtener y disponer  de mercancías y servicios legalmente, para demasiados son imprescindibles empleo, salario y prestaciones dignas que, lamentablemente  no hay, ni habrá con más de lo mismo y peor.

Mientras,  sobresalen diferencias en mano dura, botón de alerta y otras actitudes y acciones oficiales: 532 supuestos saqueadores populares detenidos, frente a ningún mega saqueador encarcelado.


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